LOMLOE (3): empezando la relación curricular

Como vengo defendiendo desde hace mucho tiempo, la clave del desarrollo y la evaluación de las competencias se encuentra en la relación de los elementos curriculares y el diseño de actividades, tareas, proyectos o situaciones de aprendizaje basado en la misma. Como se refleja en la imagen de más abajo, que ya tiene unos siete años, la relación es la clave y ofrece una seguridad normativa y profesional que muchas veces es lo que a las docentes les ha faltado y les sigue faltando. Entrar ahora, en 2022, en los motivos de esa inseguridad mayoritaria es harina de otro costal y no es el objetivo de esta entrada, por lo que de momento, vamos a obviar el tema.

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Basándome en esa teoría. confirmada por la práctica y por la diferentes normativas educativas, especialmente la LOMLOE y tal como he anunciado en entradas anteriores de esta serie, vamos a ir desgranando esa relación curricular que nos va a permitir aterrizar en el aula con la seguridad (toda la que es posible en un ámbito como el educativo, tan cambiante y polémico) de cumplir la norma y, sobre todo, de que el alumnado pueda desarrollar las competencias y pueda alcanzar lo mejor posible los perfiles de salida y los objetivos de la etapa.

Hay que tener en cuenta que ahora hay que relacionar más elementos curriculares y resulta muy complejo poder establecer una relación horizontal de esos elementos en un sólo documento como se podía hacer anteriormente y que podemos ver en el documento del proyecto #sufragistas4ever. Por ello, he planteado tres tipos, o niveles,, de documentos que tienen un orden que podríamos definir como descendente: de la norma al aula

  • Primer nivel, en el que se relacionan las competencias clave, las competencias específicas, los descriptores operativos y los criterios de evaluación
  • Segundo nivel, en el que todo lo anterior se relaciona con los saberes básicos
  • Tercer nivel, en el que se relaciona todo lo anterior con actividades de aula y evaluación