La vida, como me decía un magnífico profesor de la carrera, “no es más que un sistema físico-químico peculiar”.

Con ello, si nos movemos en los niveles más básicos y esenciales de la vida, debemos de manejar los siguientes términos:

BIOELEMENTOS

Los bioelementos son los elementos químicos que forman parte de la materia viva.

La tabla periódica de los elementos contiene 118 de estos, de los cuales 72 forman parte de los seres vivos y 27 lo hacen de manera que son imprescindibles para la vida.

Según la proporción en la que se encuentran en la materia viva, tenemos:

  • Bioelementos primarios o mayoritarios: constituyen más del 95% de la masa de la mayoría de las células, y son 6: C, H, O, N, P y S.
  • Bioelementos secundarios: se encuentran en menor proporción, y se pueden dividir en dos grupos a su vez:
    • Indispensables, presentes en todos los seres vivos (Ca, Mg, Na, K, CI).
    • Variables, los cuales solo se encuentran en algunos seres vivos, como por ejemplo Co y Al.
  • Oligoelementos: son aquellos cuya proporción en la materia viva es menor del 0.1%, pero que son indispensables debido a su función catalítica. Ejemplos: Fe, Cu, Zn, F, Mn…

Aunque todos ellos son importantes, la palma se la lleva el carbono (C), especialmente relevante por poseer cuatro electrones en su capa más externa, gracias a lo que puede formar enlaces covalentes muy estables, lo que le da unas amplísimas posibilidades de combinación con otros elementos.

De esta manera, al combinarse con otros tantos átomos con relativa facilidad, se permite formar variados tipos de moléculas, permitiendo la maravillosa complejidad de la vida.

BIOMOLÉCULAS

Los bioelementos se unen por enlaces químicos de naturaleza variada, principalmente covalentes y, en menor parte, iónicos, para formar biomoléculas. De estas últimas podemos diferenciar dos grandes grupos:

  • Biomoléculas inorgánicas como el agua y algunas sales minerales.
  • Biomoléculas orgánicas, como glúcidos, lípidos, proteínas y ácidos nucleicos.