El metabolismo, como ya vimos en otra página del blog, se puede clasificar en función de la fuente de carbono y la obtención de energía.
No obstante, en su conjunto, las reacciones metabólicas se pueden dividir en dos tipos principales:
- Catabolismo: reacciones destinadas a la oxidación y degradación de moléculas orgánicas complejas y reducidas para obtener moléculas simples y oxidadas.
Con ello, conseguimos la liberación de energía libre, en forma de ATP y de poder reductor (NADH o FADH2). Igualmente, dentro del catabolismo podemos incluir varios subtipos:
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- Respiración: donde encontramos una cadena de transporte de electrones y ocurre una oxidación completa de la materia orgánica hasta inorgánica (CO₂). A su vez, dependiendo de quién sea el aceptor final de electrones (agente oxidante), podemos diferenciar:
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- Respiración aerobia: aquellos que emplean el oxígeno (02) como aceptor final de electrones y como agente oxidante. Es la que más energía produce.
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- Respiración anaerobia: utilizan otra molécula oxidante distinta del oxígeno, como el sulfato (SO42-) o el nitrato (NO32-). Produce menos energía que la respiración aerobia.
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- Fermentación: no hay cadena transportadora de electrones, transcurre en condiciones anaerobias (sin oxígeno) y ocurre una oxidación incompleta de la materia orgánica compleja, transformándose en otra más sencilla y generando muy poca cantidad de energía si lo comparamos con las respiraciones.
- Anabolismo: vía totalmente contraria a la anterior. Se trata de una serie reacciones que sirven para sintetizar moléculas orgánicas reducidas a partir de otras sencillas y oxidadas. Como al hacerlo se forman enlaces, se necesita energía, por tanto, todas las reacciones anabólicas implican un gasto de ATP y, al reducirse, poder reductor (NADH, NADPH o FADH2).
ESQUEMA GENERAL DEL ANABOLISMO Y CATABOLISMO

Esquema general de procesos anabólicos y catabólicos.
Como se puede observar, el catabolismo implica la oxidación de moléculas complejas para dar moléculas simples, liberando, con ello, energía química en forma de ATP y poder reductor (NADH, NADPH, FADH2).
Por otro lado, el anabolismo es la vía antagonista: a partir de moléculas sencillas obtenemos moléculas complejas reducidas, usando para ello el poder reductor y la energía química en forma de ATP.