La elevación del suelo en Groenlandia, resultado del deshielo de sus glaciares, está ocasionando transformaciones notables en la geografía de la región.
Este fenómeno, denominado rebote elástico, es un proceso en el que la tierra, previamente sometida a presión por la masa de hielo, se eleva gradualmente tras liberarse del peso circundante. Sería algo parecido a una almohada o un colchón que vuelve a recuperar su forma original tras estar comprimidos.
A medida que los glaciares pierden hielo, el lecho rocoso de Groenlandia responde, aumentando su altitud geográfica y, por consiguiente, emergiendo nuevas tierras del océano. Un ejemplo destacado es la isla Uunartoq Qeqertaq («isla templada»), que fue oficialmente reconocida en 2005 debido a este proceso.
Desde la última glaciación, hace unos 11.000 años, Groenlandia ha experimentado un crecimiento gradual a medida que su capa de hielo se derrite y el agua se dirige hacia el mar.
Sin embargo, investigaciones recientes señalan un aceleramiento significativo en este proceso durante las últimas décadas, puesto que no solo influye el peso de hielo inmediatamente superior, sino también el de zonas adyacentes, hecho que no se había tenido en cuenta hasta el presente.
En conclusión, si subiera el nivel del mar consecuencia del calentamiento global y su deshielo asociado, haría las maletas y me iría a alguno de estos lugares del norte de Europa, puesto que, por rebote elástico, sus tierras emergerían del nivel del mar.