Después de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la Organización de la Naciones Unidas (ONU) sintió la necesidad de crear para todo el mundo, sin distinción alguna, una carta de derechos y libertades fundamentales, con el propósito de poder defendernos de cualquier tipo de abuso y reclamar así justicia para todos. Así, el 10 de diciembre de 1948, en París, se proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, con la intención de que éstos fueran respetados en todos los pueblos de La Tierra, ya que se trata de algo inherente a la persona, irrevocable e inalienable.

Algunos de los derechos proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, aplicables a todo individuo (sin distinción de género, raza, religión o cultura) son: el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona; a la educación; a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; a la libertad de opinión y de expresión; al trabajo; en caso de persecución, a buscar asilo, y a disfrutar de él, en otros países. Entre otras cosas, a no tener temor o necesidad, a no ser torturado ni sometido a la esclavitud.

Por ello, hoy, 10 de diciembre se celebra el Día Universal de los Derechos Humanos, que, este año, además, cumplen los 60. A ver si se nota.