
Ya es tradición acudir al Festival de Cine de Gijón y darnos un paseo por la sección Enfants Terribles, donde casi siempre hay algo para nosotros. Este año vimos Zombie Girl, una especie de «cómo se hizo», donde la protagonista es una joven directora de 12 años que relata cómo se las apañó para realizar una película de terror casera: Pathogen. La verdad es que nosotros hubiéramos preferido ver el resultado que el cómosehizo, que se nos antojó un poquitín pesado. No obstante quedó bien patente que con una pizca de instinto, un mucho de vocación y la ayuda de tu madre, cualquier estudiante de la ESO está en condiciones de rodar una película de bajo presupuesto tan mala como cualquiera otra de corte profesional y subvencionada a todo pasto por el ministerio o la consejería del ramo. Este año, los organizadores del festival han querido llamar la atención sobre las muchas profesiones que a su alrededor concita la realización de una película: actores, directores, guionistas, decoradores, cámaras, maquilladores, músicos, técnicos informáticos, comerciales, dobladores… donde cada uno asume lo que le toca como si de una gran orquesta polifónica se tratase. En nuestro caso, y por aquello de que está siendo objeto de análisis en la biblioteca, nos interesamos más por novelistas y guionistas, los padres de la historia, sustento básico de lo que posteriormente se narrará en la pantalla; aunque siempre es posible que la más grande epopeya se malogre en manos de un realizador torpe e insulso que, al igual que Emily Hagins, desoyó en su momento las valiosas recomendaciones de su mamá…
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