
Así es como le vemos: cargando con el espigado Joyce a cuestas. La empresa de dibujar dos proyectos sobre James Joyce tiene su aquel, porque la desbordante figura del escritor irlandés tiende a tragárselo todo. Sin embargo, el empeño mereció la pena: Dublinés es un buen referente para acercarse a la vida de Joyce y conocer los avatares biográficos que determinaron su obra. Y eso sin perder la esencia del mejor tebeo… Hablamos de éste y de otros asuntos con Alfonso Zapico, el padre de la criatura. Esta es la primera entrega de todo lo que nos contó…
¡Muchísima! Con “Dublinés” he conseguido resucitar de cierta forma a un escritor fantástico que estaba un poco pasado de moda, y animar a muchos (algunos muy jóvenes) lectores a atreverse con “Ulises” o “Dublineses”. Ésta es una pequeña victoria del medio, que ya estamos exportando además a otros países. Así que no cabe duda de que en este formato incluso los mensajes más complejos son accesibles para el público.
Sí leí “Ulysses”, pero no es lectura para leer de un tirón, y desde luego, no es un libro para tomárselo en serio. Esta recomendación no es mía, sino del propio autor. Respecto a las citas literarias en el cómic, fue una pena no poder incluirlas, pero estábamos bajo la amenaza del inclemente Stephen Joyce, nieto del autor. En 2012 vencen los derechos de las obras de Joyce, y para la futura edición inglesa de “Dublinés”, los editores de O’Brien Press se frotan las manos pensando en incluirlas. ¡El nieto era duro de pelar y llegó a secuestrar muchas publicaciones!
Ah, esto parece algo así como un cadavre exquis, un invento muy original, en el que un autor comienza dibujando una viñeta. Otro autor llega después para continuar la historia libremente, pero respetando la viñeta anterior y haciendo que todo concuerde. Luego llega un tercero, al que le corresponde proseguir… Al final tenemos una gran historieta, muy libre y espontánea, donde cada dibujante aporta su idea.
Bueno, a través de la documentación fotográfica y literaria podemos construir el escenario. Para modelar a los personajes y construir los diálogos, un autor debe hacer un ejercicio de imaginación. Recurre a sus vivencias, a vivencias ajenas, a los sentimientos más universales, a sus ilusiones y anhelos… Al final tenemos si no la vida misma, un reflejo de la vida, una imagen del ser humano. Eso es lo que le llega al lector.
Sí, es un lenguaje único, como el cine o la literatura, con sus propios códigos, pero en el cómic, como en cualquier otro medio, como en cualquier otro lenguaje, lo principal es el MENSAJE. Es obligación del autor transmitir su propio mensaje a sus lectores. Respecto a la segunda pregunta, no creo que se esté perdiendo la capacidad de entender los tebeos, más bien al contrario. Los autores están ganando cada vez más lectores a traves de sus obras en este tiempo nuevo de la “novela gráfica” que está revolucionando el mercado editorial, tras décadas de cómic popular coartado por la dictadura y una transición del medio en los 80 y 90.
Un poco de todo, pero para empezar bien el trabajo, yo diría que hay que contar lo que le interesa al autor: somos humanos, y seguramente mis inquietudes, mi curiosidad intelectual, mis miedos y mis ilusiones serán compartidas por muchos de mis lectores, que se interesarán a través de las viñetas por lo que quiero transmitir. Así pues, el proceso ideal sería “fabrica una historia con lo que te interesa, y compártela con el lector interesado en ella”.
Continuará…











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