Como todos sabréis el próximo domingo se celebra el día de San Valentín (que es el patrono de los enamorados, un apunte para despistad@s) y desde este blog queremos contaros una gran historia de amor… la protagonizada por el poeta Pablo Neruda y Matilde Urrutia (por ser originales y no hablar de Romeo y Julieta, Cleopatra y Marco Antonio, John Lennon y Yoko Ono o Katherine Herpburn y Spencer Tracy).Todo comenzó en la primavera de 1946, cuando se conocieron en un concierto al aire libre en el parque Forestal de Santiago. Lo suyo fue un flechazo y ese amor Neruda lo plasmó en los poemas que el autor dedica a Matilde y que aparecen en los libros, Los versos del capitán y Cien sonetos de amor, así como en Estravagario, La barcarola y El mar y las campanas.Al principio, hasta julio de 1952, su relación fue secreta, ya que Neruda vivía con su segunda mujer, Delia del Carril (1884-1989), pero aprovechaban los continuos viajes del poeta para verse. En 1955, un empleado de Neruda delata sus relaciones extramatrimoniales a Delia, que rompe su matrimonio. A partir de entonces, los amantes ya no se ocultarían más, aunque no pudieron contraer matrimonio hasta octubre de 1966, tras la muerte de María Antonieta Hagenaar (primera esposa del poeta) y permanecieron juntos hasta la muerte del poeta en 1973.

Os dejamos con este soneto a Matilde:
Si alguna vez, tu pecho se detiene, si algo deja de andar ardiendo por tus venas, si tu voz, en tu boca, se va sin ser palabra, si tus manos se olvidan de volar y se duermen Matilde, amor, deja tus labios entreabiertos, porque ese último beso debe durar, conmigo debe quedar inmovil, para siempre en tu boca para que así también, me acompañe en mi muerte. Me moriré besando, tu loca boca fría abrazado al racimo, perdido de tu cuerpo y buscando la luz de tus ojos cerrados de tus ojos cerrados, de tus ojos cerrados Matílde, amor, deja tus labios entreabiertos por que ese último beso, debe durar conmigo debe quedar inmóvil, para siempre en tu boca para que así también, me acompañe en mi muerte y así cuando la tierra, reciba nuestro abrazo iremos confundidos, en una sola muerte a vivir para siempre, la eternidad de un beso la eternidad de un beso, la eternidad de un beso Matilde amor, Matilde amor, Matilde…











Deja una respuesta