Categoría: biblioteca virtual (Página 9 de 10)

tbo

El cómic ha sido una estupenda plataforma de iniciación a la lectura. Hace años abundaban publicaciones juveniles, revistas semanales o quincenales que alimentaban la insaciable demanda de historietas de los lectores más jóvenes. Lectores inquietos, que con el correr del tiempo ampliaron sus intereses y consolidaron un hábito que los buenos libros vinieron a fortalecer. Las historietas se consideraban un género menor, un entretenimiento ligero para mentes poco exigentes. Pero esto no es así. La viñeta es el reclamo perfecto; pero mientras las imágenes aportan toda su carga expresiva y emocional, el texto es el complemento necesario, el que da consistencia a los gestos, las situaciones, los movimientos, las expresiones… la revista TBO fue pionera en España. Se publicó durante décadas, y en sus páginas se forjaron varias generaciones de brillantes guionistas-dibujantes. Tuvo tanta importancia que el nombre de la revista llegó a dar origen a una castiza expresión que es sinónimo de historieta, o de la más anglosajona cómic… Si te interesa la historia de tu país, nada mejor que un recorrido ilustrado por los TBO publicados desde 1917. El que aquí te ofrecemos data de enero de 1968. Todavía faltaba un añito para llegar a la superficie de la Luna. Los astronautas del Apollo XI, ¿se llevarían consigo algún tebeo para matar el tiempo?

los castigos

Antes de que los guardianes de nuestra memoria histórica se conmuevan, es necesario puntualizar que en la Edad Media, cuando los prelados de Sancho IV componen este libro de ejemplos, castigo tiene más de una acepción, la principal de las cuáles era la de «enseñanza o norma«, y en menor grado la de «amonestación o pena que recibe quien no ha seguido un consejo o una ley». Salvada (confío) la buena fe del rey y la solvencia pedagógica del libro, le damos un repaso a esta copia manuscrita del siglo XV, ilustrada con preciosas miniaturas góticas, en la que se recogen los sermones dirigidos por Sancho el Bravo a su hijo Fernando. Y no hizo mal el buen rey, que murió cuando el heredero del trono contaba nueve añitos de edad. Las enseñanzas, que son muchas y bien mesuradas, son del estilo: «Mio fijo, guarda te de la codiçia (…) que la codiçia es rrayz de todos los males a todo omne del mundo quier estado que sea (…). La cobdiçia ensuzia el alma del onme, ensuzia la santidat, ensuzia la su bondat, ensuzia los sus fechos, ensuzia los sus pensamientos, ensuzia los sus dichos, ensuzia el su estado y ensuzia la su fama. La cobdiçia faze errar al omne». Precioso legado del medievo que podéis leer aquí, pero que recomendamos disfrutar en la distancia, por aquello de la endemoniada ortografía de la época, yendo y viniendo por los contenidos gráficos de uno de los volúmenes que se custodian en la biblioteca nacional de España, y que biblioluces pone a tu disposición, para que te solaces, seas o no heredero de un reino.

 

libro de horas de carlos V

Una maravillosa obra bibliográfica de principios del siglo XVI, primorosamente ilustrada a mano en lo que ya era la época de la imprenta. En todas y cada una de sus páginas se recrean historias muy conocidas en aquellos tiempos, coloreadas con profusión y decoradas al extremo. Un libro único, conservado en la Biblioteca Nacional de España, que bien merece una ojeada. Algunos bibliófilos venderían su alma al diablo por tener, aunque solo fuera durante unas horas, este preciado ejemplar entre sus manos. Nosotros nos conformamos con el acceso virtual, con la posibilidad de recrearnos en sus contenidos sin límite de tiempo.

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maximiliano primero, sererenísimo y poderosísimo emperador romano

Este manuscrito se configura como un espléndido álbum de ochenta y siete hojas en vitela, en las que encontramos ricas miniaturas que representan el cortejo del Emperador Maximiliano, integrado por personajes de su familia, príncipes y princesas de la Casa de Habsburgo y empleados de la Corte en general (bufones, músicos, cazadores, etc.). Las figuras y escenas están identificadas por leyendas escritas en alemán. Parece que se trata de copias realizadas a partir de los dibujos que el Emperador encargó a artistas de la talla de Durero. Se conserva en la Biblioteca Nacional de España. La lujosa encuadernación está hecha en piel marrón, decorada con hierros secos, según el estilo francés de la época de Luis XV y con cantoneras y escudos metálicos y blasones del Gran Maestre y de un caballero de la Orden Teutónica. Facsímil digital disponible en biblioteca.

coincidencias, prosemas y meopas

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Normalmente los designios de una vida los determina la casualidad. No es extraño, pues, que en la literatura se expriman a menudo los recursos del azar y la fortuna para articular la historia. Siempre nos ha fascinado como todos y cada uno de nuestros actos presentes determinan para bien o para mal el devenir de los acontecimientos futuros. Cómo, por ejemplo, aquel taxista torpe nos salvó la vida al impedir que tomáramos el avión extraviado para siempre en el Triángulo de las Bermudas; o cómo el inesperado aguacero arruinó una cita en el parque con la chica más guapa de cuarto curso, que años después llegaría a ser vicepresidenta del gobierno. Muchos de los escritores sudamericanos del siglo pasado supieron combinar en dosis perfectas lo verosímil con lo mágico, recreando historias y ambientes reconocibles que, sin embargo, se presentan rodeados de un halo fantástico que primero nos desconcierta para después atraparnos sin remisión. Uno de ellos fue Julio Cortázar, del que dicen que bien pudo haber sido una creación de sí mismo. Si te lo encuentras por casualidad en las estanterías de la biblioteca, atrápalo. De no hacerlo así, es probable que dentro de algún tiempo…

bestiario

Si hacemos un completo examen de los recuerdos más remotos, no tardarán en aparecer aquellos seres reales o inventados que un día poblaron nuestra imaginación, y que aún hoy conservan la caprichosa apariencia que la fantasía y la inocencia quisieron darles. Del bestiario personal de cada uno podemos extraer las fobias, temores u obsesiones que nos hacen tan únicos como las huellas dactilares. Y son la excusa perfecta para enredar la creatividad con la escritura y la pintura, volviendo la vista a tantas y tantas imágenes que pueden encender la punta afilada de nuestros bolígrafos. Nosotros estamos haciendo un bestiario, rescatando criaturas fantásticas para que pueblen las amplias extensiones de terreno fértil que otros siguen abonando con su inagotable necesidad de historias, tal como han hecho ya Montse Rubio, de la que os ofrecemos una muestra de sus maravillosas ilustraciones, o bien el mismísimo Borges, que junto a Marganita Guerrero, en el «Libro de los seres imaginarios» (disponible en la biblioteca) hace una recopilación de seres extraños que han surgido de la imaginación humana. A modo de ejemplo, recogemos aquí la descripción del FASTITOCALÓN. ¿Te recuerda a alguien?

«Hablaré también en este cantar de la poderosa ballena. Es peligrosa para todos los navegantes. A este nadador de las corrientes del océano le dan el nombre Fastitocalón. Su forma es la de una piedra rugosa y está como cubierta de arena; los marinos que lo ven lo toman por una isla. Amarran sus navíos de alta proa a la falsa tierra y desembarcan sin temor de peligro alguno. Acampan, encienden fuego y duermen, rendidos. El traidor se sumerge entonces en el océano; busca su hondura y deja que el navío y los hombres se ahoguen en la sala de la muerte. También suele exhalar de su boca una dulce fragancia, que atrae a los otros peces del mar. Éstos penetran en sus fauces, que se cierran y los devoran. Así el demonio nos arrastra al infierno».

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