Categoría: de cine (Página 4 de 5)

vale más que las pesetas

A lo largo de la historia, emperadores, reyes y tiranos de más o menos monta han perseguido hacerse visibles, palpables en todo su poder terrenal, acuñando su figura en monedas de metales diversos. En la era de los billetes de banco, esos papeluchos que prometen pagar al portador lo que haga falta, el arte de la grabación se puso al servicio de los emisores. Con el tiempo, se hizo habitual asociar cada valor nominal con la imagen y los motivos alusivos a un personaje notable, de raigambre popular. Militares, estadistas, pintores, músicos, científicos, adelantados y, sobre todo, escritores, comenzaron a formar parte de esta curiosa galería numismática, haciendo cotidiana la presencia de tales próceres en la vida de los ciudadanos. Hasta la llegada del euro, con sus puentecitos y sus ventanitas insulsas, en España fue habitual toparse en el papel-moneda con una muestra de los valores patrios más reconocibles por el común de la población que, dicho sea de paso, veía un billete muy de cuando en cuando. El Cervantes que ahora mismo figura con su inconfundible gola de tul en las monedas de diez, veinte y cincuenta céntimos, tuvo un billete para él solito en el año mil novecientos veintiocho, durante la dictadura de Primo de Rivera. En el anverso, la efigie del escritor vuelto hacia el monumento erigido en su honor en la Plaza de España de Madrid. En el reverso un cuadro alusivo a uno de los episodios de El Quijote, pintado por uno de los hermanos Menéndez Pidal. Curiosamente ha sido el propio Quijote el motivo más recurrente tanto en emisiones regulares como conmemorativas. En el billete de cien pesetas, la efigie de El Quijote mira a su creador desde la marca de agua, donde nosotros hemos impreso nuestro gatito lector. También aparece un precioso grabado en la pesetica del año 1951, representando la figura idealizada del caballero de la triste figura con la bacía en la cabeza, obra del grabador López Sánchez-Toda, que sin duda inspiró al cineasta Orson Welles. La gran creación cervantiva de Sancho Panza, numismáticamente ignorada, suponemos, por su villana naturaleza, es sin embargo el la que se manifiesta con más holgura y conocimiento sobre las riquezas y el dinero, del que dice cosas como esta: Sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio, y el mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero. Sin duda Sancho Panza, por mérito propio, constituye la alternativa perfecta para sustituir los aburridísimos puentes en los billetes de euro. ¿No creen?

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universales

Los personajes literarios surgen de la imaginación de un autor, que crea un pequeño universo a medida para dotar a sus creaciones de rasgos, sentimientos, intereses y motivaciones. El carisma de estas criaturas de ficción se refuerza cuando son coherentes y consistentes, asequibles a cualquier pasión humana y muestran una disposición para aprender y evolucionar, proyectando una imagen dinámica que no se agota a la conclusión de la historia. Todos tenemos en mente un puñado de estos personajes, de los que a veces desconocemos hasta la referencia más elemental, aunque sorprendentemente podemos evocar sus andanzas o visualizar su figura tan nítidamente como si de un conocido o pariente cercano se tratase. No son muchos, bien es cierto. Las celebridades literarias se agrupan en un club exclusivo. Sus miembros poseen un aura especial, un encanto muy particular. Su poderoso ascendiente literario les permite protagonizar nuevas aventuras en las que se reinventan a sí mismos, contribuyendo así a enriquecer y actualizar su figura. Sherlok Holmes es uno de estos personajes, como también lo son el Capitán AhabAna KareninaUlisesOliver TwistDorian Gray. De todos ellos encontraremos frecuentes alusiones en producciones de cine, teatro y televisión de todas las épocas.

Por continuar alimentando el mito del detective violinista, os presentamos esta pieza de dibujos animados rusos, presentada en dos cortes, que recrea una vez más el inagotable filón del archiconocido personaje de Conan Doyle.

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Sherlock Holmes en el cine

En entradas anteriores hablábamos de Serlock Holmes y su «vida» en papel, ahora vamos a centrarnos en su paso por el celuloide. Nada menos que 207 películas, otras tantas obras de teatro y más de una decena de series de televisión han resucitado una y otra vez a esta mítica figura.

La primera aparición cinematográfica basada en Sherlock Holmes vio la luz en 1900, aunque no fue registrada hasta 1903. Se titulaba ‘Sherlock Holmes Baffled’ y era una grabación de un minuto de duración rodada en un ático de Nueva York en la que un ladrón, con saco al hombro, era sorprendido por el archifamoso sabueso. La cinta se realizó a modo de «gag» como una cortinilla publicitaria para promocionar unos proyectores de la época.

En la época del cine mudo, una de las adaptaciones más destacadas es la que lleva el título de Sherlock Holmes and the Great Murder Mystery, una producción estadounidense de 1908. Lo anecdótico de este filme es que el argumento no se basó en los textos de Doyle, sino en Los crímenes de la calle Morgue de Edgar Allan Poe.

En la misma década se comienzan a producir en Dinamarca una serie de películas sobre Holmes. En total fueron 13 las películas protagonizados por el detective. A partir de 1913, la productora danesa tuvo que cambiar el nombre del personaje por el del profesor Locksley, ya que Conan Doyle vendió los derechos de su obra a una empresa francesa.

Desde que Doyle vendiera los derechos a esta productora, se comenzaron a realizar una serie de películas en coproducción con el Reino Unido, aunque posteriormente, los ingleses acapararían el total de la producción.

Siguiendo el hilo cronológico y como nota curiosa, destaca la interpretación que hizo John Barrymore, abuelo de la actriz Drew Barrymore, quién encarnó a Holmes en una cinta muda de 1922. Anteriormente, el hermano del prestigioso director John Ford, Francis Ford protagonizó en 1914 «Estudio en escarlata», una adaptación de la Universal [productora que, en la década de los cuarenta, inició una serie de películas sobre Holmes encarnadas por Basil Rathbone (Holmes) y Nigel Bruce (Watson)]. Rathbone rodó junto a Bruce 14 películas, al principio la trama se centró en el III Reich (por la situación geopolítica de la época) como enemigo del detective, aunque más tarde los malvados se normalizarían hasta llegar al canon hoy conocido.

Otro actor que dejó huella con su interpretación de Sherlock Holmes fue el norteamericano William Gillette en 1916, quien adaptó al cine una obra de teatro escrita por el propio Doyle (en esta cinta aparece un joven Charles Chaplin). La actuación de Gillette ayudó a configurar la imagen que hoy tenemos del personaje y es aquí donde se escucha por primera vez la famosa frase «Elemental, querido Watson», que Doyle nunca usó en sus relatos.

Pero quizás el mejor actor que dio vida a Holmes fuera Peter Cushing en «El perro de Baskerville»(1959) que fue además la primera película en color sobre el detective, pero aún así fue un fracaso comercial.

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El testigo lo cogió Christopher Lee en 1962 en una coproducción entre Alemania, Francia e Italia titulada El collar de la muerte. En esta cinta la nota de color la ponía el final de la película, en el que se hacía alusión a Jack el destripador, nuevo enemigo de Holmes. Estudio de terror (1965) interpretada por John Neville, es la primera película en la que vemos un enfrentamiento directo entre Holmes y el psicópata carnicero.

Cinco años más tarde es Billy Wilder quien versiona al detective en La vida privada de Sherlock Holmes (1970), en la cual el genial director da un toque cómico sugiriendo una relación homosexual entre Sherlock y Watson.

Después de esta divertida versión, le siguieron otras a cada cual más peculiar. «Elemental doctor Freud» (1970) retrataba, con reparto de lujo (Laurence Olivier, Robert Duvall, Nicol Williamson) a un Holmes que acudía al padre del psicoanálisis en busca de ayuda por su adicción a la cocaína.

La siguiente adaptación merecedora de mención aparece en 1978, cuando Bob Clark dirige «Asesinato por decreto» en la que se vuelve a ver un cara a cara entre Holmes y Jack el destripador. Christopher Plummer y James Mason encarnaban el mítico dúo cinematográfico.

En 1986 se rueda «El secreto de la pirámide», de Barry Levinson, una cinta que muestra la juventud del detective y su amistad con Watson, además de su enfrentamiento con el peor de sus enemigos el Dr. Moriarty.

La Disney también adaptó a su terreno las aventuras del detective y en el mismo año que «El secreto de la pirámide», lanzó «Basil, el ratón superdetective». Esta película de animación se centraba en las aventuras de dos ratones detectives que viven en el mítico apartamento del 221B de Baker Street donde escuchan como Holmes y Watson comentan sus complicados casos.

Pero todavía estaría por aparecer una de las mejores interpretaciones en el cine del detective con pipa. Michael Caine y Ben Kingsley se metían en la piel de los dos personajes en «Sin pistas» (1988), cuyo director fue Thom Eberhardt.

Pasarían trece años hasta que apareciera otra nueva versión, esta proveniente de Brasil basada en una novela llevada al cine por Miguel Faria e interpretada por el actor Joaquim de Almeida.

Ahora es el director Guy Ritchie, quien de la mano de Robert Downey Jr. (Holmes) y Jude Law (Watson), lleva al cine quizá la versión más fiel a los relatos de Conan Doyle, aunque adapatada a los gustos actuales, con lo que prima la acción frente a la historia.

doblajes

Preparando nuestra actividad sobre cine y la literatura, nos hemos encontrado con esta muestra de doblaje autóctono. Sirva este pequeño ejemplo para ilustrar el importante papel de los dobladores, actores generalmente anónimos que prestan su voz  para conseguir que en nuestro cerebro se funda imagen y palabra, ilusión óptica y lingüística.

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el baile de la victoria: libro y peli

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El Baile de la Victoria (Editorial Planeta, 2003)

Con esta novela el escritor Chileno Antonio Skármeta ganó en el año 2003 el premio Planeta y ahora es actualidad gracias a la película de Fenando Trueba del mismo título y que ha sido seleccionada para representar a España en los Oscars 2010 y que tiene 9 candidaturas a los premios Goya de la Academia de Cine Español. El libro cuenta la historia de un imaginativo joven y de un famoso ladrón  que acaban de salir de la cárcel y tienen dificultades para rehacer su vida. El dispar dúo decide que la única salida que les queda es dar el Gran Golpe. Pero en la vida de ambos se cruza la joven Victoria, un talento natural para la danza, hermosa y sensible, asediada por el desamparo familiar. Con este singular trío nos sumergimos en la historia reciente de Chile, los nuevos ricos, la tragedia que supuso la dictadura militar y los damnificados que ha dejado, la corrupción… la belleza, el optimismo y la valentía de los chilenos, que siguen adelante sin olvidar los atropellos del pasado.

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La película de Trueba no es fiel al libro, ni nunca lo pretendió según palabras del director; es una revisión cinematográfica del mismo pero manteniendo la esencia de los personajes principales y el espíritu de la novela. Una película de hermosa factura, alegoríca, con toques de realismo mágico, que no ha convencido a una parte de la crítica porque hay que verla como lo que es, una fábula. Además de tener una preciosa banda sonora, cuenta con grandes interpretaciones como la del siempre magistral Ricardo Darín, el gran descubrimiento: la bailarina y actriz Miranda Bodenhöfer que da vida a la Victoria, sin olvidar la frescura y desparpajo de Abel Ayala actor al que ya habíamos descubierto enEl niño de barro (Jorge Algora, 2007).

persépolis

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El cómic Persépolis es un ejemplo de conjunción perfecta cine-arte-literatura, en el que el talento de la autora determina la calidad de todas sus producciones. Si la lectura de la iraní Marjanne Satrapi nos acerca como nadie a la opresiva realidad de los regímenes islamistas, su traducción cinematográfica se recrea aún más en las posibilidades expresivas de su dibujo, sirviéndose de un guión que respeta en lo esencial el texto de la obra original, pero que se adapta como un guante al nuevo formato animado. En el caso de Persépolis, es difícil decantarse por el libro o la película. Lo mejor es disfrutar consecutivamente de uno y otra y dejarse de zarandajas. Biblioluces te puede facilitar el acceso al cómic, y aunque también vamos a comprar la película, te recomendamos fervientemente que te la regales. Merece la pena tenerla.

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