Categoría: escribiendo por escribir (Página 10 de 19)

polluelo

biblioluces_poussin

Una vez abierto el necesario paréntesis para para charlar, leer, escribir, observar, pensar y holgazanear, se nos presenta el nuevo curso con multitud de proyectos pendientes. Pero como la voluntad humana —y en particular de quienes suscriben— es altamente tornadiza, no albergamos esperanzas de culminar la mayoría de ellos, lo que nos ahorra frustraciones y fatuos desencantos. No hay nada mejor que aceptar la mediocridad para asegurarte una autoestima a prueba de balas. Durante el verano nos desayunamos con algunos libros de esos que se expurgan a la buena de dios de las bibliotecas escolares, como la «Breve historia de China», escrito por el profesor Owen Lattimore, acusado durante años de espía soviético por el borrachuzo del senador McCarthy, o las «Nuevas aventuras de Robinsón Crusoe» de Defoe, con un protagonista de sesenta y un años al que todavía le va la marcha. A mediodía nos almorzábamos con los netsuke de «La liebre con ojos de ámbar» de Edmund de Waal o «La soledad de los números primos«, un descubrimiento este libro, novela que fue llevada al cine hace un par de años. Después de cenar nos repasábamos todas las aventuras de Theodore Poussin (o Pollito), el personaje de Frank Le Gall, del que pudimos ver algunos de sus originales a tinta en la exposición que organizó el festival  de la historieta de La Coruña. Y para evitar el eco cansino de los ruidosos perros del vecindario, nos apuntamos a la música de fagot hasta que convencimos a Paula de que solicitara este instrumento en la escuela de música. Suponemos que los que albergan esperanzas de aprobar las pruebas de septiembre se habrán tomado la molestia de ayudar un poquito a la fortuna haciendo el tradicional acopio insustancial de conocimientos vacuos. Si no ha sido así, esperamos que al menos esgriman la disculpa de que anduvieron entretenidos con lecturas de más fuste, aunque ya se sabe aquello de que litterae non dant panem.

[youtube]eC8uvh0YTds[/youtube]

Theodore Poussin en acción

[youtube]PYOPQuhdoQM[/youtube]

niñueño

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=BwU7PryIl-M]

Nuestros amigos de «El Escarabayu 2» montaron una buena: bajo el lema «Soñar despiertos«, convocaron a todos los pequeños escritores de la Cuenca para que dieran rienda suelta a su imaginación al tiempo que se sumaban a una bonita iniciativa solidaria. Un aluvión de relatos infantiles inundó los mostradores de la coqueta librería. El tributo sencillo de un mogollón de participantes con ganas de pasarlo bien inventando una historia, modelando una idea, cocinando una trama mejor o peor resuelta que siempre llevaba el ánimo de conmover al lector arrancándole una sonrisa. Leer y escribir abren las puertas del entendimiento y su ejercicio promueve el desarrollo de cualquier destreza intelectual (y cualquiera es cualquiera). Y así fue que los esforzados atletas de la palabra no nos defraudaron: los que tuvimos la oportunidad de escuchar alguno de estos relatos en boca de sus jóvenes autores, quedamos gratamente impresionados por sus recursos y la fina disposición para la fabulación; porque no basta con inventarse «historias»: hace falta poner las palabras justas a esa vocecita interior que nos evoca viajes a Marte, dulces festines de nubes de caramelo o vuelos rasantes sobre aviones de papel. El verano es propicio para emborronar las últimas inmaculadas hojas de nuestros cuadernos escolares; de paso, aprovechamos para dejar un rastro inteligente que dentro de unos años nos recordará que hay vida más allá de las anodinas actividades de garrafón. ¡Que os cunda!

acmé juvenil

platon_biblioluces

Continuando con nuestra campaña «Verdades como Puños», las alumnas de bachillerato le han tomado la medida a los textos clásicos y como quien no quiere la cosa, le están sacando partido a esas pequeñas lecturas que hoy llamamos el origen del pensamiento occidental… Los Helenistas, los Presocráticos, el Pitagorismo Pre-Parmenídeo, los Jonios, los Atomistas, los Post-Parmenídeos, los Platónicos, los Aristotélicos, los Platotélicos, los Aristopláticos post-pre-atomigóricos... Una legión de individuos pelín ociosos que un día decidieron establecer las bases del conocimiento, dejando una huella tan profunda que ni siquiera siglos de oscura abyección intelectual lograron borrar. Quizá ahora estemos en tránsito hacia otra época de oscuridad, y la falta de luz solar en pleno mes de junio no sea más que un augurio de lo que está por venir: las sustitución de este legado secular por un par de cupones para pasar unas vacaciones de ensueño en Punta Cana. Las muchachas de bachillerato rescatan verdades como puños que encuentran en su estrambótico libro de texto, una especie de boletín oficial de lo que se debe saber y lo que no. Después sugieren ideas para ilustrar las sentencias marcadas en negrita porque la palabra se les escapa, como se escapa la arena de entre los dedos. Mientras tanto, rescatamos del expurgo inclemente los libros de Platón, almacenados en una lóbrega buhardilla donde esperan turno para convertirse, ¡qué cosas!, en grisáceo papel reciclado, y en uno de ellos, marchito y ajado, abrimos al azar y leemos: «Comencemos, pues, la discusión, partiendo del principio de que nunca se debe ser injusto, ni devolver injusticia por injusticia, ni vengarse de un mal con otro mal. ¿O te separas en esto de mí y niegas la verdad de tal principio? Por mi parte hace mucho que lo adopté y sigo creyendo ahora en él. Pero si eres de otro parecer, dilo, y dame tus razones. O, si por el contrario, persistes en las mismas ideas que antes, óyeme lo que se infiere de ellas».

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=y07re360OUI][youtube][/youtube]

Filosofía para principiantes 

please hold…

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=UFlHcECLZp4]

El objetivo de las campañas publicitarias es el de instalar el mensaje allí donde las palabras y los razonamientos, por muy mesurados y cabales que sean, no encuentran acomodo. Una buena historia tiene más posibilidades de abrir los cauces del entendimiento que los argumentos de autoridad del catedrático más veterano. Y por eso nos terminamos creyendo eso de que Robin Hood era un tipo altruista, que siempre hay un bando bueno y otro malo o que los hombres han pisado la superficie de la Luna (¿Hay alguien en condiciones de demostrar con evidencias que eso haya sido así?). Si bien la vida nos proporciona experiencias que van forjando nuestras convicciones, generalmente el cotidiano discurrir de la existencia no alcanza a ilustrar todas y cada una de las certezas que tan orgullosamente defendemos en una tertulia de café. El ciudadano menos reflexivo quizá se conforme con repetir lo que ha oído en el último telediario, pero los que tienen por costumbre pensar en lo que dicen seguro que tomarán partido a favor o en contra de la pena capital o de la captura de la ballena azul recordando esta o aquella película, estas o aquellas historias o imágenes que hayan podido inclinar su juicio y determinar su postura. Por su especial trascendencia social, las campañas de seguridad vial son un clásico en las pantallas de la televisión y en las vallas publicitarias de todo el mundo occidental, campañas de tal repercusión que concitan siempre la atención de un abundante número de detractores y un no menos nutrido grupo de defensores. Las historias de las campañas de tráfico navegan entre la plácida contemplación de lo que pudo haber sido y la crudeza descarnada de lo que es. Casi siempre abordan lugares comunes que mueven a la reflexión o alertan del peligro, en ocasiones apelando a los sentimientos, aunque también explotan nuestros temores más atávicos. Escribir y construir una historia que transmita un mensaje positivo sin columpiarse en el abismo de la exageración es un ejercicio bonito. Y hasta saludable, porque además nos ayuda a reflexionar sobre el fenómeno en sí, ordena las ideas y remueve la conciencia. Como ejemplo, presentamos un pequeño vídeo que alerta sobre las consecuencias de una fatal distracción en carretera, y de paso enlazamos algún otro de mucho más merito y alcance, no sin advertir que la vida puede herir la sensibilidad del amable lector-espectador.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=FQWpUqllOqc]

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=AIDsUJ4S9g4]

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=ijZRCIrTgQc]

los pecepis se desatan…

pcpi_luces

¡Pero mira que es difícil hacerles escribir..! Como si las palabras encerraran el germen de algún mal terrible o fueran las culpables de oscuros designios que mantienen los traseros pegados a los pupitres de la clase. Escribir (y ya no digamos leer) puede ser entretenido y ¡hasta divertido! Con medida algarabía y unas dosis de buen humor, las profes Begoña y Mónica se propusieron hacer del día del libro una jornada de desagravio: con un boli y un poco de imaginación, invitaron a que los pecepis volcaran su autorreprimida creatividad sobre un papel en blanco. Como resultado se obtuvieron una serie de historias contadas con gracia que alcanzaron el objetivo de pasar un buen rato. Y parece ser que los resultados cumplieron con las expectativas… Por si queda duda, un ejemplo:

Érase una vez un ogro llamado Pedro que trabajaba de botones en un hotel. Un buen día recogió las maletas de unos huéspedes. Al subir las escaleras las maletas se abrieron y apareció una vara. Al botones le pareció muy bonita. Al cogerla, se iluminó y pensó que no era una vara cualquiera. La llevó a su habitación y descubrió sus poderes. Estando en la habitación llamó a la puerta una anciana del IMSERSO. Pedro el ogro le dio un toque con la vara en el hombro y la anciana se convirtió en una bella princesa.

La noticia de la aparición de la bella princesa llegó a oídos del príncipe José Ramón IV y este emprendió un largo viaje a caballo hasta llegar al hotel, donde vio a la princesa hablando con el recepcionista. En ese momento, surge un flechazo y el príncipe le pide matrimonio. Pero entonces aparece el ogro, y se empiezan a batir en duelo. La princesa se desmaya y ambos deciden practicarle la reanimación cardiorrespiratoria. Al despertarse la princesa, el ogro recoge la vara del suelo y convierte al príncipe en anciano del IMSERSO. A partir de ese momento el príncipe pasa a llamarse Pepe y a ocupar su tiempo, para el resto de sus días, mirando obras de construcción. Al poco tiempo la princesa y el ogro se casaron y se trasladaron al país de los ogros, donde fueron felices y comieron perdices.

ingeniería de papel

«Arte pop-up»

Cuando se popularizaron en España a mediados del siglo pasado recibieron el nombre de ilustración-sorpresa, aunque se tiene noticias de estos libros-juguete desde el siglo XVI. Quizá la definición de «ingeniería de papel» sea la que más les va a estas obras de arte, pequeñas piezas de elaborada concepción que amplían una dimensión las ideas contenidas entre las páginas de un libro. Jugando con nuestro cerebro, la técnica del troquelado móvil es una fuente inagotable de pasmo para niños y mayores, un juguete inesperado que reclama la atención del lector llamándolo al interior de sus entrañas de papel. Los autores suelen repartirse las tres tareas necesarias para realizar una obra de estas características: la «arquitectura», la ilustración y el texto, aunque hay ocasiones en las que la creación en su conjunto se la debemos a un solo artífice. Los que ahora se dicen pop-up siguen siendo caros, pero no tanto, si tenemos en cuenta el diseño avanzado y su indiscutible mérito estético. Los coleccionistas buscan ejemplares raros y sorprendentes en un mercado cada vez más saturado. Nosotros no disponemos de libros tales entre nuestros fondos, aunque sí podemos encontrarlos en las bibliotecas públicas, normalmente desvencijados y viciados por el uso. A los padres les debemos muchos de esos «primeros auxilios» que requieren los delicados mecanismos. Pero generalmente cuando forzamos un pliegue y lo le damos el margen de holgura necesario, toda la escena se desmorona… Y lo que es peor: la rehabilitación ya no es posible. Como la vida misma.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=A5rO69TidsU]

« Entradas anteriores Entradas siguientes »

© 2026 . Alojado en Educastur Blog.