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colón y las letras

Las peripecias de este hombre convirtieron su biografía en una de las más apasionantes de la historia moderna. Precisamente han sido las múltiples visiones de su personalidad las que han contribuido a envolver su figura en un halo de misterio. Los especialistas empiezan por no ponerse de acuerdo ni siquiera en sus orígenes: portugués, español, genovés, corso, noruego; incluso hay quien afirma que era suizo… el colmo para los que asocian su temprana vocación naval con los mares de su infancia. Por no conocer, no conocemos ni el verdadero rostro del Gran Almirante de la Mar Oceana. A pesar de ser uno de los personajes más notables de la historia, no posó para ningún pintor, ni mayor ni menor, a pesar de ser contemporáneo de Botticelli, Leonardo, Tiziano, Rafael, Berruguete… Sedientos de iconografía, algunos artistas se inventaron la imagen del descubridor, y a nadie le importó que las recreaciones fueran espurias a juzgar por el éxito que tuvieron luego. Libros sobre Don Cristóbal hay a esgaya, buenos y menos buenos. Y argumentos de ficción, ni les cuento… Pero el navegante también escribió sus cosillas: cartas, documentos y, sobre todo, los diarios de sus cuatro viajes atlánticos. En toda la producción podemos intuir la valía del Almirante como autor, que algunos quieren ver como remoto precursor de los románticos franceses del siglo XVIII, tal es su talento para describir la naturaleza tropical. Lo cierto es que, como ocurre con los grandes, el lector puede identificar en el arcaico lenguaje de Colón la emoción que provocan los relatos genuinos, poderosos, aquellos en los que se puede entrever el color del alma de quién los escribe.

(…) No tienen otras armas salvo las armas de las cañas, cuando están con la simiente, a la cual ponen al cabo un palillo agudo; y no osan usar de aquellas; que muchas veces me ha acaecido enviar a tierra dos o tres hombres a alguna villa, para haber habla, y salir a ellos de ellos sin número; y después que los veían llegar huían, a no aguardar padre a hijo; y esto no porque a ninguno se haya hecho mal, antes, a todo cabo adonde yo haya estado y podido haber fabla, les he dado de todo lo que tenía, así paño como otras cosas muchas, sin recibir por ello cosa alguna; mas son así temerosos sin remedio. Verdad es que, después que se aseguran y pierden este miedo, ellos son tanto sin engaño y tan liberales de lo que tienen, que no lo creería sino el que lo viese. Ellos de cosa que tengan, pidiéndosela, jamás dicen de no; antes, convidan la persona con ello, y muestran tanto amor que darían los corazones, y, quieren sea cosa de valor, quien sea de poco precio, luego por cualquiera cosica, de cualquiera manera que sea que se le dé, por ello se van contentos (…).

Cristóbal Colón. Fragmento de la carta de Colón anunciando el descubrimiento. 

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poe y la tecnología

Nunca presumimos de puristas, si bien es cierto que el libro como objeto siempre nos pareció que emparentaba más con el mundo de las letras que cualquier publicación digital. Alguna vez incluso reivindicamos los pixeles frente a la tinta, conscientes de que la progresiva banalización de la literatura y el conocimiento en general exigía un soporte capaz de evitar un innecesario gasto de papel y, por consiguiente, de recursos útiles para otro tipo de empresas de más fuste. Pero con el paso del tiempo y la aparición de nuevos cachivaches, hemos de reconocer que la revolución, aunque no consumada aún, está comenzando a remover los cimientos de la cultura popular. Y ya no solo por esa atracción casi obsesiva por la imagen y la interactividad, sino por la calidad extraordinaria de algunas producciones que al buen amante de las historias le dejan, sencillamente, anonadado. Tal es el caso de la iPoe colectión, un puñado de relatos adaptados de Edgar Allan Poe, primorosamente ilustrados por David García Forés y disponibles en inglés, francés y español. Es difícil imaginarse una conjunción tan bonita y elegante, donde los efectos visuales y sonoros se confabulan para construir una ambientación poetiana en extremo atractiva: gritos, rayos y truenos, corazones palpitantes… combinado con el familiar soniquete de las películas de terror. Reconocemos el mérito de primorosas ediciones adaptadas como la de «La carta robada» y su indudable tirón estético, pero cuando la llamada iPoe colectión nos pone en comunión directa con la obra y la biografía de un clásico de una forma tan divertida, los ojos se nos van hacia la pantallita luminosa, es verdad. Y además gratis, por lo menos en el día y la hora en el que lo encontramos y lo «bajamos» de la red. Del mismo ilustrador y con las mismas trazas hay todavía alguna otra cosilla que nos interesaría revisar, pero el tiempo da para lo que da, y necesitamos de tan importante recurso para hacer otras cosas también muy interesantes y convenientes como, por ejemplo, pasear, escribir una carta, dar un beso, recitar la tabla de multiplicar o… leer.

músicos y literatura

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El gran pianista canadiense Glenn Gould cargaba con su silla a todos lados, una sillita plegable de cortas patas construida por su padre. Retorcido y casi en posición fetal, Glenn se sentaba con la nariz a una cuarta del teclado, como si no se fiara de sus dedos, y después desgranaba una a una las notas de la partitura, tocado por ese espíritu de los grandes clásicos que le había concedido el don de hablar de tú a tú con las Musas. No le gustaba el trato con sus congéneres. Así que el periodista Jonathan Cott se las tuvo que ingeniar por teléfono para recoger las célebres conversaciones, compiladas en un libro muy interesante. La fulgurante carrera de la chelista Jacqueline du Pré se truncó a los 28 años debido a una esclerosis múltiple. Su genio y su personalidad controvertida sigue alimentando argumentos de libros y películas muy interesantes. En la biografía del también chelista Mstislav Rostropovich se recoge su peripecia vital, apasionante y apasionada, donde la música es el reflejo distorsionado de la reciente historia del mundo: condecorado y execrado, perseguido y privado de su nacionalidad, Rostropovich nunca renunció a ser protagonista de su propio tiempo, y mientras otros se las daban de importantes en lujosas salas de concierto, él se retrataba frente a los últimos lienzos del muro de Berlín interpretando con su instrumento de 1711 una suite de BachFarinelliRachmaninovCallas… la lista de intérpretes y de historias sería interminable. Podemos asegurar que un repaso atento a la vida y la obra de estas personalidades geniales no os van a dejar indiferentes, pues en muchos casos sus biografías no tienen nada que envidiar de las tramas literarias más exquisitas… Y en este caso, como en todos pero con más motivo, recomendamos la lectura con fondo musical…

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la voz de marilyn

La imagen pública de Marilyn pugnaba por librarse de esa pesada etiqueta de ingenua, frívola, inculta e insustancial que tan bien combinaba con su imagen despampanante. De ahí que posara de buen grado con un libro en la mano, en actitud de activa y reconcentrada lectura, tal y como aparece aquí arriba, supuestamente atrapada por la prosa de Joyce como si de una novela policiaca se tratase. Marilyn sobrevivió a una infancia desgraciada, al puritanismo anglosajón, a los cafres de Hollywood y a una industria sin escrúpulos. Sin embargo no pudo consigo misma y una noche de verano, recién cumplidos los treinta y seis, sus ojos se cerraron negándole a la vida el último guiño cómplice de su cautivadora mirada. Norma Jeane, que así se llamaba la moza, siempre se sintió atraída por personas de talla intelectual superior a la suya. A muchos les tenía por amigos, e incluso matrimonió con Arthur Miller aunque la unión apenas duró cinco años, por otro lado la más larga y estable de su agitada vida sentimental. Ella siempre se ocupó de subrayar ese lado suyo menos prosaico, quizá para compensar la incontenible marabunta de deseo que se desbordaba al evocar su figura, su pelo, sus labios, su voz… Sin embargo a Marilyn le gustaba la poesía y escribía con frecuencia, volcando su poco talento y su mucho sentimiento en versos claros e ingenuos. Escribe desde muy joven sobre los sentimientos que le inspiran la infidelidad de su primer marido (que debía de ser idiota), sobre la vida, la muerte, el suicidio… Vida/ Soy de tus dos direcciones/ De algún modo permaneciendo colgada hacia abajo/ Casi siempre/ Pero fuerte como una telaraña al viento/ Existo más con la escarcha fría resplandeciente. El propio Miller la describió como “una poetisa que había querido recitar sus poemas ante una multitud ávida de arrancarle la ropa”. Para los curiosos se ha publicado un libro que recoge los pinitos literarios de la actriz, una ventana abierta al alma atormentada de una muchacha que únicamente pretendía ser feliz.

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música y literatura: anselma guzmán

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Estaba lavando Anselma
a orillas de un manantial.
Pasó cantando la leva
al frente iba un capitán.

Al ver tan linda morena
al capitán le gustó.
Y no le habló por la buena,
a fuerza se la llevó.

Cipriano, hermano de Anselma,
peleó con el capitán,
valiente como una fiera
y no le pudo ganar.

El capitán a balazos
mató a Cipriano Guzmán
y Anselma sobre sus brazos
lo contempló agonizar.

La tropa se había marchado
muy lejos de aquel lugar,
y aquel cobarde malvado
quería su presa gozar.

Rodaron los dos al suelo
la hembra y el criminal,
logró la pistola Anselma
y acribilló al capitán.

Se hincó poquito a poquito.
Después la tierra besó,
soltó su pelo bonito
y luego al viento gritó:
¡Ya estás vengado hermanito
De este cobarde matón!

Escrito por Victor Rafael Cordero (1914-1983)

ya verás cuando vayas a la escuela

Le decían Gorrión, y el primer día de colegio se orinó encima. «Ya verás cuando vayas a la escuela», le habían advertido. Pero de la mano de su maestro, el Gorrión descubrió la esencia de las cosas, el orden cósmico que se intuye en el diminuto abdomen de una araña, la música que se adhiere a las palabras ciñéndose a ellas como la cinta de un sastre. Manuel Rivas describe en «La lengua de las mariposas» la mejor estampa de la educación: la curiosidad sosteniendo a la razón, cimiento seguro de cambio y prosperidad. En vísperas del comienzo de curso la nostalgia estival, la pereza y la desazón se combinan para formar una salsa espesa, dulce o acre según los casos, que nos acompañará durante los primeros días disfrazando el paladar fuerte de la gramática, la geografía o la aritmética; pero a la que no podremos culpar de los sinsabores del fin del trimestre, de los que seremos únicos responsables. La fórmula mágica la conoces de sobra: el saber enciclopédico ya no está de moda; para eso tenemos la wikipedia. Lee. Piensa. A ser posible, por ese orden. Y ya verás, ya… cuando vayas a la escuela…

«La lengua de las mariposas»

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