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Montse Rubio, ilustradora

Nos pusimos en contacto con ella y nos atendió con gran amabilidad. Sabíamos de su buen hacer a través de la red y quisimos formularle algunas cuestiones porque estábamos seguros que tenía cosas muy interesantes que decirnos. Y no nos equivocamos. Además, acaba de publicar un libro del que ya os hablaremos en su momento. Esta es lo que le preguntamos y lo que nos respondió:

Ahora que estamos estudiando los preciosos manuscritos medievales y los “libros de horas” del siglo XVI, hemos descubierto en la ilustración un arte principal, de calidad sobresaliente, que actualmente vuelve a estar en una fase de esplendor. Y usted es un ejemplo de ello ¿Cree que estas maravillosas producciones pasan desapercibidas?
Para mí la ilustración está constantemente en nuestras vidas, ya sea a través de los anuncios, la literatura, ¡y hasta en los envoltorios de los alimentos!. Que se le dé el mismo grado de reconocimiento que a otras disciplinas artísticas, evidentemente no: sólo hace falta mirar cuántos ilustradores expone el Prado, por ejemplo.

¿Cuál es el secreto de una buena ilustración?
En mi opinión debe complementar el texto y a la vez ser clara y original; terriblemente complicado hoy en día con tanto bombardeo visual.

Inventar con la palabra o con el pincel: ¿Qué resulta más complicado?. Un ilustrador que trabaja sobre sus propios textos, ¿tiene ventajas frente al que se inspira en creaciones ajenas?
Yo soy ilustradora, no escritora. O sea que en mi caso todo parte del dibujo y de la idea original que tengo en la cabeza, pero siempre es recomendable dejarle a cada uno su trabajo y, a ser posible, delegar el trabajo a un escritor. El hecho de que escriba las pequeñas reseñas en el caso de los mitos es porque me resulta mucho más práctico enseñar una maqueta montada que las ilustraciones sueltas. Además, es mucho más barato (a no ser que conozcas a un buen escritor).

Usted es una ilustradora independiente. ¿Cómo promociona su trabajo?
Aquí internet es una herramienta imprescindible porque si no, tendría que estar constantemente desplazándome e intentando que los editores me recibieran. Yo particularmente siempre estoy inventando nuevas propuestas y no quedándome con un sólo contacto de trabajo. Intento abarcar lo máximo posible dentro de mis posibilidades.

Los buenos ilustradores imprimen en su obra algo que la hace fácilmente identificable, inconfundible… ¿Cuándo se adquiere ese sello personal?
Yo creo que el sello personal se adquiere con los años y la paciencia, aunque a menudo puede ser el trabajo de toda una vida. Lo importante es trabajar mucho y no desanimarse, porque dibujar es muy personal y cada vez que entregas un dibujo das una pequeña parte de ti…

Nos podría describir un poco su proceso creativo ¿Recurre a las nuevas tecnologías? ¿Es partidaria de la utilización del ordenador para hacer bocetos, dibujar, pintar…? ¿Cuál es su técnica favorita?
Como se puede ver en mis ilustraciones, soy una persona muy “clásica” trabajando: me gusta el término de artesano y que nos consideren así. Yo trabajo en lápiz y acuarela y sólo utilizo el ordenador cuando no tengo otra opción. No considero el ordenador una mala herramienta, pero sí creo que, a veces, se hace un mal uso de él saturando el mercado. Y no precisamente de un producto de calidad…

Sabemos que hay artistas que “venderían su alma” por ilustrar un libro en particular. En su caso, ¿cuál sería ese título y por qué?
No tengo un título en particular. Quizás envidio más la época en que cada libro era una pequeña obra de arte y que todo el proceso (incluida la impresión) era artesanal. Para mí, esos son los libros que no pasan de moda y perduran en el tiempo.

¿Hay diferencias entre la ilustración para niños, para jóvenes y para adultos?
Existen diferencias preestablecidas que marcan todo el mercado aunque para mí, un buen libro (siempre que la comprensión del texto lo permita) sirve para cualquier edad.

¿Qué consejos le daría a una chica o a un chico de secundaria que quiera dedicarse a la ilustración?
Creo que es una experiencia de crecimiento personal fantástica y nunca me he arrepentido de tomar este camino. Sí que es cierto que económicamente puede ser complicado, y más en los tiempos que corren. Mi consejo es que luche por hacer en la vida lo que le gusta y que desde el primer día se sienta ilustrador o ilustradora.

Recomiéndenos tres obras para nuestra biblioteca escolar.
He intentado buscar tres ramas diferentes de la ilustración que están presentes en la vida cotidiana, pero que no lo están de manera obvia (aunque todos conocemos estos dibujos, muchos de nosotros no sabemos de quiénes son): En primer lugar he de recomendarles a un gran ilustrador: Norman Rockwell, que como buen artesano trabajó durante toda su vida haciendo portadas de revistas y publicidad en Estados Unidos. Cualquier libro recopilatorio de su obra es una absoluta maravilla. Otro sería un fondista de películas de animación llamado Oga Kazuo, que casi toda su vida ha trabajado para el estudio Ghibli en Japón. A todos nos suenan las películas que hacen como El Castillo Ambulante, pero no muy a menudo apreciamos la calidad de los fondos (en mi opinión a la altura de obras maestras) y el artista que hay detrás. Por último, una pareja rusa llamados Dugin y Dugina que, pese a dedicarse parcialmente a la ilustración y editar un libro cada varios años, para mí son joyas dignas de un museo. ¡Muchas gracias, Montse!

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el alma de los libros (de texto)

Protegidos por una cápsula de aparente inocuidad, los libros de texto son los que determinan los contenidos y desarrollos de la mayoría de las programaciones escolares. La identificación es tal que, con frecuencia, los creadores de opinión confunden unas cosas con las otras. Y es que lo que debió haber sido una herramienta de apoyo y consulta, se ha tornado faro y guía del conocimiento en Primaria y Secundaria, con el aval de las administraciones públicas que tácitamente reconocen su conveniencia subvencionando su adquisición. Pues muy bien, queridos niños: hay libros de texto buenos y otros, por el contrario, rematadamente malos y tendenciosos. Y ambos se venden por igual. La ley universal aplicable a cualquier otro producto editorial (lo bueno o lo bien promocionado tiene mayor éxito comercial) no se cumple en este caso: en bastantes ocasiones resulta evidente que la calidad no fue el objetivo prioritario de los promotores. Desde la biblioteca hemos querido saber algo más sobre los que intervienen en el proceso de elaboración de los libros de texto. De los libros de texto con alma. Comenzamos con una ilustradora brillante, de estilo inconfundible. Montse Rubio ha iluminado no solo libros escolares, sino publicaciones de todo tipo. En la próxima entrada os ofreceremos una entrevista con ella. Suyos son el dibujo de la cabecera y el que ilustra este artículo.

no solo de pan vive el hombre

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Éstas son unas sabias palabras que el poeta Federico García Lorca dijo al inaugurar la biblioteca de su pueblo:

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? ¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente Vaqueros (Granada), Septiembre 1931

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la patria del hombre

Durante más de cien años, Francisco Ayala sometió su tiempo a un lúcido escrutinio del que dejó fe en una copiosa obra literaria y ensayística. A muy pocos se les ha concedido la gracia de sobrevivir a dos guerras mundiales, una guerra civil, dos dictaduras, una república y una transición. Poniendo a su servicio memoria, experiencia y coherencia, Ayala fue un aventajado pensador de la época que le tocó en suerte, una de las más convulsas y apasionantes de la historia de la humanidad. Como escritor, fue defensor a ultranza de la cultura escrita, de la palabra impresa. Su prosa se templó leyendo a Cervantes y a los grandes narradores de fines del XIX. Público su primer libro a los dieciocho años, y desde entonces no cesó de producir, sirviendo ora a la narrativa, ora al pensamiento y la reflexión sociológica y literaria. Algunos de sus relatos fueron ponderados por los más reputados creadores del siglo XX. El mismo Borges dijo de su cuento el hechizado que era uno de los mejores jamás escritos en lengua española. Don Francisco, que vivió muy de cerca los catastróficos efectos de los nacionalismos, hizo del idioma español su patria, del que decía era el gran patrimonio común que juntos debíamos defender y cultivar. Hoy, los ecos vigorosos y siempre vanguardistas de su pensamiento siguen escuchándose incluso entre las paredes de una pequeña y remota biblioteca escolar, donde algunos de sus volúmenes más conocidos esperan con paciencia ser objeto de atención por parte del lector. Nosotros te invitamos a conocer a este autor, fallecido hace poco más de un año, y a disfrutar de su mirada sosegada y profunda, a la que debemos reflexiones como ésta, perteneciente al discurso leído al serle entregado el premio Cervantes del año 1991:

Hoy, otros nuevos obstáculos nos amenazan. Aludo, claro está, al progreso pujante e irresistible de los medios de comunicación audiovisual, cuyos servicios han sustituido, tanto para la información como para la recreación de las grandes masas, al recurso de la palabra escrita. Por su causa, las gentes abandonan la práctica de la lectura, y pierden la costumbre de sentarse con un libro en la mano para ejercitar la mente y cultivar la imaginación interpretando su contenido. Y así, el centro de la autoridad idiomática se desplaza desde la letra impresa hacia posiciones desde donde se difunde una oralidad desaliñada, regida por criterios de urgencia.

los coleccionistas

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Se pueden coleccionar muchas cosas; cajas de cerillas, sellos, vespas, plumas de ave, jarrones, obras de arte, cinturones, pedruscos, flores secas… Pero, sin duda, los alumnos del Colegio Público «Huero Caín» de Navadorada se llevan la palma: ellos coleccionan poetas, que intercambian en los recreos o entre clase y clase. Por sus manos pasa la alineación más cotizada: en la puerta Juan Ramón; zagueros: Lope y Castillejo. En el medio campo Zardoya y Felipe. Y en posiciones muy avanzadas Cervantes y el jóven Hernández, un todoterreno nato. Ahora solo falta imaginarse un estadio lleno a rebosar para escuchar las evoluciones de estas rutilantes estrellas de nuestro panorama poético, leídas con la frescura y esa ingenua sencillez que solo los lectores más jóvenes son capaces de imprimir a sus versos.

poderoso caballero

El dinero ejerce una fascinación a la que no es fácil resistirse. En eso se parece un poco a la poesía. Se cuenta la anécdota de que, allá por los años sesenta, un atracador alemán tuvo en jaque a todo el país durante meses.  El peculiar delincuente asaltaba sucursales bancarias de las que se únicamente se llevaba los billetes de cinco marcos. Las pesquisas condujeron a la policía hasta un pueblo de la baja Sajonia, donde residía un humilde profesor de filosofía. Hallaron en el hueco de un falso techo los fajos de billetes, intactos y aun precintados, fruto del perseverante latrocinio. Durante los interrogatorios, el hombre confesó el amor que profesaba por la joven veneciana retratada por Durero hacia el año 1500, y que enloqueció al pensar que miles, quizá millones de personas manosearían la imagen de la amada impresa en los pequeños billetes verdes; así fue que se decidió a retirarlos de la circulación por su cuenta y riesgo. Después de años recluido en una institución psiquiátrica, el profesor desapareció, llevándose consigo un libro de grabados y el contenido de la caja de caudales, de la que sustrajo todo, excepto la calderilla y los billetes de cinco marcos. Tiempo después fue localizado y detenido en la isla de Ibiza, pero a la vista de su expediente, las autoridades españolas estimaron que como ladrón demente ya estaba totalmente rehabilitado y lo pusieron en libertad.

El poder y el dinero fueron temas recurrentes de grandes poetas clásicos como Quevedo, protagonista de nuestro presente billete literario. Paradójicamente el personaje, superando al portentoso autor, llegó a prestarle su imagen a las cien pesetas de 1900, durante el reinado de Alfonso XIII, que por aquel entonces cursaba segundo de la eso. Rescatamos aquí una popular letrilla de don Francisco que dice así:

Poderoso caballeroes don Dinero.Madre, yo al oro me humillo,él es mi amante y mi amado,pues de puro enamoradode continuo anda amarillo;que pues, doblón o sencillo,hace todo cuanto quiero,poderoso caballeroes don Dinero.Nace en las Indias honradodonde el mundo le acompaña;viene a morir en Españay es en Génova enterrado;y pues quien le trae al ladoes hermoso aunque sea fiero,poderoso caballeroes don Dinero.Es galán y es como un oro;tiene quebrado el color,persona de gran valor,tan cristiano como moro;pues que da y quita el decoroy quebranta cualquier fuero,poderoso caballeroes don Dinero.Son sus padres principales,y es de noble descendiente,porque en las venas de orientetodas las sangres son reales;y pues es quien hace igualesal duque y al ganadero,poderoso caballeroes don Dinero.Mas ¿a quién no maravillaver en su gloria sin tasaque es lo menos de su casadoña Blanca de Castilla?Pero pues da al bajo silla,y al cobarde hace guerrero,poderoso caballeroes don Dinero.Sus escudos de armas noblesson siempre tan principales,que sin sus escudos realesno hay escudos de armas dobles;y pues a los mismos roblesda codicia su minero,poderoso caballeroes don Dinero.Por importar en los tratosy dar tan buenos consejos,en las casas de los viejosgatos le guardan de gatos;y pues él rompe recatosy ablanda al jüez más severo,poderoso caballeroes don Dinero.Y es tanta su majestad,aunque son sus duelos hartos,que con haberle hecho cuartos,no pierde su autoridad;pero, pues da calidadal noble y al pordiosero,poderoso caballeroes don Dinero.Nunca vi damas ingratasa su gusto y afición,que a las caras de un doblónhacen sus caras baratas;y pues hace las bravatasdesde una bolsa de cuero,poderoso caballeroes don Dinero.Más valen en cualquier tierramirad si es harto sagaz,sus escudos en la paz,que rodelas en la guerra;y pues al pobre le entierray hace propio al forastero,poderoso caballeroes don Dinero.

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