Durante una buena temporada os hemos acercado algunas joyas bibliográficas, manuscritos e incunables de esos que hacen afición a los libros. Ahora os proponemos jugar al «iluminador» invitándoos a que este verano hagáis vuestros pinitos en este arte. Para ello contamos con las impagables paletas que nos ofrecen los programas informáticos, y los finos y precisos pinceles de los ordenadores. De esta forma reviviremos los tiempos en los que los viejos libros que atesoraban la palabra escrita eran la síntesis perfecta del saber y la creatividad humana, un tesoro único que pasaba de mano en mano y constituía un codiciado objeto de deseo. Para ello os podéis servir de este texto, un incunable francés del año 1482, muy bonito y profusamente ilustrado.

incunable francés

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=raPiHR2TIi0]