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le gout de lire

¿Que tiene en común el placer de leer con ese otro deleite tan reconocible como es el de comer bien o, como le dicen ahora, la emoción gastronómica? Entre ambos hay conexiones evidentes: la buena mesa atrae a gourmets y comilones, cada uno con expectativas e intereses bien diferentes; mientras unos se acercan con curiosidad y paladean los platos, los otros se llenan la andorga y apuran la última miguita sin miramientos; cuando los primeros están a punto de conectar ese último tramo neuronal que les llevará a discriminar sabores, los segundos completan la faena mojando con los dedos, hundiendo con indecible complacencia trocitos de pan en el último, suculento rastro que deja la salsa deliciosa. La lectura no debe ser tediosa y sí fuente de placer inagotable. La oferta es tan amplia que pocos han de ser los que no descubran lo que se amolda a sus hechuras. Si algo podemos hacer desde aquí, desde la escuela, es cultivar ese gusto, orientarlo hacia preferencias que amplíen horizontes y tracen nuevas derrotas, singladuras insospechadas para el joven espíritu juvenil, inagotable procesador de intuiciones donde amor, vida y aventura se confunden en una suerte de sinfonía de los sentimientos que a los que hemos perdido memoria de esos años, en ocasiones nos suena a monserga exasperante. «Yo he sido profesor de literatura (…) y siempre les aconsejé a mis estudiantes: si un libro los aburre, déjenlo, no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo… ese libro no ha sido escrito para ustedes. La lectura debe ser una forma de la felicidad». Así se expresaba Don Jorge Luis (Borges) en unas conversaciones informales que recogemos en esta misma entrada. Es la recomendación de un lector voraz, con el que nos topamos casi por casualidad paseando por un pueblecito de la Normadía, sobre la misma línea del meridiano de GreenwichL’Aleph et autres contes se hospedaba en una casita de madera, similar a esas que se cuelgan de los árboles para atraer a pajaritos-okupas que han renunciado a sus instintos y prefieren de la engañosa hospitalidad de sus caseros humanos. En el interior no encontramos plumas ni trinos, pero sí una generosa provisión de libros. En la parte de arriba una leyenda rezaba así: Cultivons le goût de lire. Nos llevamos L´Aleph y depositamos los cuentos de Guy de Maupassant que por casualidad (o no tanta) llevábamos en el bolso. Cuando empezamos a hojear, un alboroto de fondo nos advirtió de un puesto de gofres… ¡Qué caramba!, el placer de leer puede esperar…

http://www.youtube.com/watch?v=e0EdcdiVnHI

hablando con María (y II)

Segunda parte de la entrevista que mantuvimos con La Perera y que con esta entrega toca a su fin, aunque no descartamos futuras colaboraciones porque la autora nos ha tratado fenomenal y terminamos con ganas de más…

Inventar con la palabra o con el pincel: ¿Qué resulta más complicado?

En mi caso es mucho más difícil inventar con la palabra. He intentado varias veces escribir alguna historia propia para luego poder ilustrarla pero nunca me ha gustado el resultado. En cambio con el pincel todo fluye mucho más rápido.

Como ilustradora independiente, ¿cómo promociona su trabajo?

Ahora es mucho más fácil promocionarse porque tenemos las redes sociales. Aunque no me gustan mucho y no sé manejarlas muy bien creo que son una herramienta imprescindible hoy en día. También contacto directamente con editoriales o agencias en las que puede encajar mi trabajo o me muevo por ferias de ilustración para hacer nuevos contactos y estar al día de novedades.

Los ilustradores e ilustradoras con oficio imprimen en su obra algo que la hace fácilmente identificable, inconfundible… ¿Cuál es el suyo propio?

No sabría definirlo. Llevo muchos años dedicándome a esto y mi trabajo ha ido evolucionando mucho. Creo que lo importante es disfrutar con lo que haces independientemente de eso que llaman estilo, pero está claro que cada uno tiene su propia “mano” y su particular universo que siempre sale en a relucir en las ilustraciones.

El ordenador, ¿ha hecho accesible la ilustración y el dibujo a “todo el mundo”?

El ordenador nos facilita muchísimo el trabajo diario en la mayoría de las ocasiones, pero no deja de ser una herramienta más, como el lápiz. Lo importante es lo que quieres contar. Luego cada uno busca sus propias herramientas para hacerlo. Si no tienes nada que expresar no sirve de nada manejar bien el ordenador.

Sabemos que hay artistas que “venderían su alma” por ponerle el color un libro en particular. En su caso, ¿cuál sería ese título y por qué?

Tengo muchas ganas de ilustrar algún libro de temática musical. La música es una fuente de inspiración muy importante para mí. Soy muy mitómana y creo que disfrutaría muchísimo ilustrando algo sobre algún grupo, como Los Beatles por ejemplo.

¿Hay diferencias entre la ilustración (o la historieta) para niños, para jóvenes y para adultos?

Sí, supongo que sí. Cambia el enfoque, la temática y muchas veces el estilo. Al final se trata de comunicar algo y la ilustración debe adaptarse al público al que va dirigido. De todas formas, los amantes de los libros ilustrados disfrutan todos por igual.

Recomiéndenos tres obras imprescindibles para nuestra biblioteca…

Los tres en este caso son cómics y son una auténtica maravilla:
• Luces Nocturnas, de Lorena Alvarez. (Astiberri)
• La levedad, de Catherine Meurisse (Impedimenta)
• La vida. Una historia de Carles Casagemas y Pablo Picasso, de Tyto Alba (Astiberri)

Tomamos nota: En breve incorporaremos estas lecturas a nuestra biblioteca. Gracias María una vez más por tu amabilidad pero, sobre todo, por tus dibujos.

hablando con María (I)

http://www.youtube.com/watch?v=aYqxli9XZHE

En esta primera entrega, la ilustradora María Díaz Perera nos habla de la profesión, del oficio del arte y de unas cuántas cosas más. Lo mejor es leer para saber…

Primero vamos con lo de los estudios… Ayúdenos a convencer a una estudiante con talento de que lo suyo es el lápiz y no las ecuaciones de segundo grado…

Si dibujar es realmente lo que le gusta hacer le animaría sin duda a que se formara como profesional de este campo. Afortunadamente desde hace unos años estamos viviendo un “boom” de la ilustración. Creo que poco a poco está dejando de entenderse como una simple afición y ya por fin es una profesión reconocida. Mi consejo es que no duden, que confíen en sí mismos y se preparen bien porque sí hay salida profesional y es una suerte poder trabajar en lo que realmente te gusta.

Ha estudiado en centros de Asturias. ¿Considera que hay una buena oferta formativa en la región para nuestros futuros ilustradores?

Sí, tenemos una buena oferta formativa en las escuelas de Oviedo o de Avilés, aunque también es interesante la experiencia fuera y siempre pueden investigar lo que se está haciendo otras escuelas fuera de Asturias.

¿Qué consejos le daría a una chica o a un chico de secundaria que quiera dedicarse a la lustración o a la historieta?

Esta es una profesión muy bonita pero también muy dura, por eso como en cualquier otro campo, hay que trabajar mucho y no desanimarse. Preparar un buen portafolio con trabajo personal es una buena manera de comenzar.

¿Quién te enseña verdaderamente el oficio de ilustradora?

En mi caso he aprendido muchísimo de mis compañeros de profesión, tanto de sus métodos como de su manera de trabajar con clientes y presupuestar trabajos. Luego es el día a día el que te enseña cómo debes trabajar y mejorar aprendiendo de tus errores.

¿Es el suyo un trabajo de ocho horas con pausa para el café?

Aunque soy bastante disciplinada con los horarios en mi caso no todos los días son iguales. Hay días de ocho horas (¡o más!) y otros mucho menos productivos porque también tienes que hacer otras cosas que no son dibujar (facturas, presupuestos, correos…) Eso sí, siempre hay pausa para el café 🙂

Siempre nos gusta hacer esta pregunta… El arte rupestre, ¿es obra de hombres o de mujeres?

¡Yo creo que de ambos!

Ahora le vamos a sacar los colores… ¿Cuál es el secreto para llegar a los más pequeños?

¡Es una pregunta muy difícil! Creo que el secreto está en divertirse con el trabajo que estás haciendo, en jugar. Si te lo estás pasando bien mientras trabajas creo que de una manera u otra eso se termina reflejando en las ilustraciones.

 (Continuará…) 

pájaros en la cabeza

Aquel que piense que para encontrar talento debe pagar el peaje del Huerna se equivoca de cabo a rabo. Para demostrarlo traemos a nuestra bitácora a María Díaz Perera (Gijón, 1980). Y no solo porque La Perera sea asturiana, sino porque su trabajo tiene trazas de convertirse en uno de los más reconocibles del panorama nacional. Encontramos que María tiene una cálida y personal manera de hacerse visible en este universo editorial donde cada vez abundan más los ejemplos de jóvenes artistas con un enfoque artístico genuino. El caso de María Díaz destila poesía y encanto, y un optimismo que se llena de flores y, sobre todo, de pájaros que vuelan por doquier. Su obra nos recuerda un tanto a esa otra gran María, la ilustradora María Pascual, con quien encontramos algunas conexiones estéticas como el halo de común dulzura con la que ambas envuelven sus personajes o el estilo, sencillo y claro, en el que los colores inundan la retina del observador, sea niño, joven o adulto. Por todo lo escrito le queremos dedicar nuestro marcapáginas de cabecera. Pero no contentos con ello, y como nos apetece saber un poco más de ella misma y de su trabajo como dibujante, le hemos preparado una pequeña entrevista que esperamos os guste. Atentos a las siguientes entregas…

sobre la utilidad de juntar una biblioteca

La tradición de «La Escurialense» como biblioteca pública no tiene parangón. Hoy, mientras paseamos por la Sala Principal de la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial admirando los maravillosos frescos de la bóveda, nos embarga una emoción que bien pudiera ser completa si fuera posible abrir los anaqueles e inspeccionar a nuestro antojo los volúmenes que se agolpan en los estantes, un legado documental de valor incalculable que empezara a juntar Felipe II, y que fue enriqueciéndose merced a compras y aportaciones particulares. La providencial retransmisión del evento deportivo nos permite estar a nuestras anchas, ignorados por los guardas, con patente para llegar más allá y más cerca de los maravillosos objetos que nos rodean: bargueños, esferas armilares, mesas de mármol pardo, globos terráqueos… aunque no liberados del todo, pues la mirada escrutadora y melancólica de Su Católica Majestad nos sigue allí donde vayamos. En el silencio total,  los atropellados conjuros radiofónicos se confunden con imaginados diálogos entre académicos y estoicos, alumnos frívolos que ignoran olímpicamente a sus maestros, y los gritos apagados de la muchedumbre futbolera con los murmullos de aquellos que siguen el encuentro de Salomón con la deslumbrante y coqueta Reina de Saba. Y los libros. Allí reposan ¡ay! el Apocalipsis de la Casa de Saboya, el Beato de Liébana, el Códice Aureo, el Códice Emilianense… La cercana vecindad de los volúmenes nos erizan la piel. Y si bien la pública condición de esta biblioteca se ha mantenido desde los tiempos del promotor Páez de Castro («Memorial sobre los libros y utilidad de la librería y orden y traza que en ella se ha de tener«), los visitantes ocasionales no tienen vela que poner entre tanto libro dorado y han de conformarse con lo que se intuye entre las telas metálicas de las estanterías de palo negro. Quizá a más de uno llame la atención este particular paseo, que más tiene de peregrinaje que de visita turística. Pero merece la pena recrearse de vez en cuando en la contemplación de este tesoro de todos y que a todos concierne, aunque solo sea en las ocasiones magnas en que una semifinal o siquiera una eliminatoria de cuartos nos permita encontrarnos en la intimidad con nuestro inmenso patrimonio cultural.

http://www.youtube.com/watch?v=IAaSxyVxqFk

la literatura como escupitajo

Mi abuela seleccionaba las lentejas con paciencia. Volcaba el paquete sobre la mesa de formica y las extendía y removía con la yema del dedo, separando pardinas por un lado y por el otro las piedras traicioneras, que luego arrojaba a las cenizas del hogar. Con el tiempo la tarea se volvió monótona. Las marcas de supermercado eliminaron las impurezas y con ellas, la razón de tan reconcentrada inspección. Sin embargo, la abuela no se resignó a la evidencia y se mantuvo alerta hasta el final de sus días, en parte porque los nietos nos apiadábamos de ella y disimuladamente agregábamos piedritas al montón. A veces las guijas pasaban desapercibidas y al morderlas castigaban con creces la vileza del engaño. Tengo la sensación de que el escrutinio de la abuela cobraría ahora todo su sentido junto a los repletos anaqueles de las librerías, donde la vaciedad se oculta entre las tapas de ciertos volúmenes, algunos absurdamente gruesos. Camuflados de literatura más o menos honesta, estos proyectos de autoría incierta están firmados y avalados por youtubers, influencers, unboxing man (and unboxing woman) y demás fauna virtual…  Me dicen que son obras con tirón, sobre todo entre el público juvenil. Los tales se han servido de internet para proyectarse y granjearse el interés de una parroquia incondicional, que admira la mismidad de los autores y su característico estilo desenfadado y superficial. Se trata de muchachos y muchachas a medio cocinar o faltos de un punto de sal que han hecho realidad esa máxima tan falaz como perversa: Para alcanzar cualquier meta basta con proponérselo. Entre ellos abundan los probadores de juegos, monologuistas, creadores de exabruptos, voceadores y hasta críticos literarios. La masa les aclama. Dan charlas. Sientan cátedra. Son populares. Y así crean redes consistentes de seguidores y suscriptores que se alimentan a sí mismas. Sus prodigios se adornan de exageración pueril (¡Con dieciocho años ya ha publicado diez libros!) que se amplifica en la red.  El mensaje es supersimple, vertical, muy al estilo del Frente de Juventudes: los pijos pasan por feministas, animalistas, ecologistas, pacifistas, extremistas, sindicalistas, nacionalistas o acordeonistas. La vida es para los que se arriesgan! Vuelve la youtuber más atrevida… Cuando las editoriales recogen el fruto maduro, poco importa que el producto sea una basura. A cambio de una migajas de protagonismo, los ídolos promocionan a otros y éstos a los siguientes. Cómo me gustó tu libro, tía. Me sentí superbien. Está superinteresante. Cualquier cosa encuadernada e impresa en papel ecológico libre de cloro pasa por cultura contemporánea. No hay belleza. No hay innovación. No hay historia. No hay documentación, No hay sentimiento. No hay conocimiento. No hay nada de nada. Humo. Puro humo. Y un mensaje que lo envuelve todo: «No pienses. Lee«.  La abuela conservó una dentadura espléndida hasta el final de sus días y con su celo le ahorró a la familia alguna que otra muela mellada. Las piedras no son malas, nos decía, porque entran por un extremo y salen por el otro. El daño se lo hacen a sí mismos los incautos que muerden confiados. Gracias abuela.

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