Categoría: recomendaciones (Página 3 de 21)

cosas nuestras

Si no fuera por la sucesión de las estaciones y la posición de las estrellas, el movimiento de la Tierra pasaría desapercibido. Ningún bandazo que nos haga sospechar que viajamos por el espacio a más de cien mil quilómetros por hora… Así pasa con la Historia: no apreciamos los cambios, las volteretas del tiempo, hasta que encontramos puntos de referencia y tomamos perspectiva.
Cuando los más jóvenes se contemplan en el espejo de las generaciones,  reconocen en los rasgos de abuelos o bisabuelos los suyos propios como fruto que son de la herencia compartida, pero en cambio extrañan otros reflejos: los múltiples relatos en sepia atrapados entre los pliegues del recuerdo, historias que los mayores desgranan con más pelos que señales, el eterno vicio de los narradores minuciosos. Efectivamente, queridos niños: hubo un tiempo sin pantallas, sin cobertura, sin armarios modulares, los trenes echaban humo y las barras de pan calentitas te ponían perdido de harina. Sin embargo rodaban muchas bicicletas, más que ahora, y se reutilizaban hasta las chapas de los botellines. Un adelanto de la modernidad, diagnosticarán los expertos. La ilustradora Ilu Ros (Mula, 1985) dibuja un tierno encuentro que pone de manifiesto la complicidad entre dos mujeres, cada una producto de una época y una situación, y si la narradora alimenta anhelos y fantasías con pocas certezas aún, la abuela remata en el pueblo la faena de una biografía prolongada, poniendo rumbo a uno de esos reinos que se apagan con el atardecer mientras nos desvela la peripecia vital de la campesina, la emigrante, la esposa, la madre… En segundo plano, manteniendo la armonía del conjunto, la música, y en particular la copla, un eco de lamentos que, en boca de artistas de bandera como la Piquer, resume en pocos compases el sino cruel del amor mercenario, proscrito por una moral que desprende olor a naftalina y sacristía. La autora y su abuela despachan una narración amable que a ratos se tiñe de nostalgia o se enciende de esperanza. Y por encima de todo, la semilla que prende, el anticipo del porvenir que justifica tanto sacrificio, la renuncia a tantos sueños a favor de los que sois, somos, los herederos universales.
Os invitamos a que aprovechéis las vacaciones para escuchar El emigrante y leer Cosas nuestras, de Ilu Ros. Os resultará un ejercicio divertido y la coartada perfecta para buscar en el dial de vuestros mayores la sintonía de sus vidas sencillas. Y apasionantes. Feliz Navidad.

descubra el kraken… (y dos)

Continuación de la conversación que mantuvimos con Carlos Busqued, autor de Bajo este sol tremendo. Que aproveche.

-Aquí, en España, los autores de moda se lucen muy engolados y se inventan palabras ¿Qué opina usted de los que se les queda corto el diccionario?

Detesto a (y me aburro con) las personas pretenciosas.

-Si le propusieran participar en la redacción de un libro de autoayuda dirigido a personas desbordadas por su arrollador éxito personal, social y profesional ¿Qué nos diría?

Ha ha, diría que agarro la plata por el encargo, pero que para ser sincero no tengo idea del tema.

-En los últimos tiempos llevamos leyendo novelas que indagan profundamente en la psicología de lo personajes y todo eso, pero que al final no nos cuenta casi nada… ¿Se está perdiendo la facultad de contar historias o es que un relato bien fundamentado no está al alcance de todo el mundo (que escribe)?

Lo que pasa es que mucha gente no quiere contar historias, sino hablar sobre sí mismos, sus reflexiones personales, sus concepciones de tal o cual cosa. Por eso hay tantos libros soporíferos y tantos autores tan contentos consigo mismos.

-Está de moda el relato breve, dicen que por aquello de que la gente no tiene mucho tiempo ni de leer ni de escribir… ¿Cuántas palabras le hacen falta a usted para contar una historia?

No sé, según el caso. Pero siempre el mínimo necesario. No quedarse corto, pero nunca aburrir.

-Por último… Ese lenguaje de ustedes, ese español tan castizo y tan musical que usted, por ejemplo, recrea en su obras… ¿Es una creación literaria o realmente ustedes se expresan de ordinario con tal cantidad de matices, con esa desbordante expresividad?

Supongo que la respuesta está a medio camino. El criterio fue que los diálogos sonaran reales. No sabía cómo escribir diálogos, y aprendí a hacerlo desgrabando charlas. Yo frecuentaba un bar con gente bastante destruida, y grababa las charlas que se daban. Y el ejercicio que hice fue la desgrabación textual de las charlas, la transcripción de los diálogos y ver como funcionaba ese pasaje.

Algunas de esas charlas están en el reproductor de audio que hay en mi blog. Les mando un enlace a un episodio que está en el sitio original de podomatic En este caso, el que habla es un amigo del que tomé mucho de la manera de hablar que finalmente tuvo Duarte (ciertos giros y ritmo de fraseo).

Van a notar que el tono no es el de un porteño, sino que es una tonada bien cordobesa. La anécdota que cuenta acá es una vez que vino borracho y drogado a su edificio y trató de entrar a un departamento dos pisos arriba creyendo que era el suyo y lo llevaron preso. Algunas aclaraciones idiomáticas:
cana: policíacárcel ; choro: ladrón.

ríos de tinta

La sensación de deslizarse por la corriente del río es una de esos recuerdos vivificantes del verano náutico que permanecen a lo largo de todo el año, incluso en los meses de invierno, cuando la simple evocación de las aguas remansadas nos eriza la piel. Numerosos relatos y novelas bajan y suben por estos cauces fluviales,  a veces tan vivos y caudalosos que arrastran con ellos el limo marrón del alma humana. En otras ocasiones, los ríos mismos son relatos que fluyen sin cesar, recordándonos que por mucho que nos esforcemos en preservarnos de la derrota, el destino marca las crecidas que determinan la dicha o la desdicha. Pensamos ahora en las novelas amazónicas de Vargas Llosa, en la tupida red de venas abiertas que irrigan no solo las tierras de uno y otro lado, sino también las historias de sus pobladores, en las que resulta imposible evocar personajes y las situaciones sin reconstruir el escenario tropical, con voraces mosquiteros, cucarrones sin rumbo y canoas que remontan la corriente, prolongando río arriba el bullicio humano que como un eco estridente acompaña el rumor de las aguas: El puesto de mando de «las visitadoras» del capitán Pantaleón Pantoja, junto al río Itaya; el río Santiago y el Marañón, de La Casa verde, o el Urubamba, donde habitan los machiguenga de El hablador Saúl Zuratas, defensor de la inocencia indígena. El río Grande de la Magdalena es el protagonista de dos grandes novelas escritas también en español por García Márquez, otro Nobel de mérito: El amor en los tiempos del cólera  y El general en su laberinto, ambas publicadas en la década de los ochenta del siglo pasado, eso sin olvidar El río que nos lleva de José Luis Sampedro, del que ya comentamos aquí alguna cosa hace unos años.  En inglés no podemos olvidar las aventuras de Tom Sawyer y Huck Finn, ambientadas en Hannibal (Missouri, EEUU), bañado por el Misisipi en el que Mark Twain abrevó sus fantasías de infancia, o El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, relato extenso y oscuro sobre la colonización europea en África, recreado en las aguas del río Congo. Vamos a rescatar también una colección de narraciones cortas, las Historias de Río, de Gustavo Daniel Ripoll. Los trece relatos que integran el volumen retratan a hombres y mujeres que se pliegan al destino, descrito desde antaño por los sinuosos meandros del río.. El arenero, del que ofrecemos este fragmento, obtuvo el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 2010.

«Ahora me pregunto si el que me haya dejado el bufoso en el arenero fue un error de mi inocencia o una oportunidad del destino, que me hizo volver para dame tiempo a pensar. De una forma u otra, cuando uno tiene la muerte en los ojos, ya no hay quien se la saque. Se mata primero en la cabeza, y después el cuerpo se arrastra, se somete a la voluntad de lo que ya pasó. Cuando uno mató a una persona en la cabeza, ya está muerta; se aprieta el gatillo para cumplir una mera formalidad, para que el rugir del arma lo convenza a uno, lo amaine».

Care Santos: «Leer es un acto de rebeldía y de libertad absoluta»

Durante el tercer trimestre de este atípico curso los alumnos y alumnas del IES de Luces nos reunimos con Care Santos, autora de trilogía formada por Mentira, Verdady Miedo, a través de la aplicación Teamspor motivos sanitarios.
Previo a este encuentro, los alumnos y alumnas de 4.º de ESO leímos la obra de esta autoratitulada Miedo. Tras la lectura enviamos a nuestro profesor las preguntas que cada uno de nosotros quería hacerle a Care. Él se encargó de hacer una selección de las más interesantes y de elaborar un guión para tener bien preparada la entrevista.
El lunes 24 de mayo logramos contactar con la autora, estábamos algo nerviosos, pero Care con sus palabras enseguida nos hizo sentir más a gusto.
Nuestra compañera Mabel rompió el hielo, presentando al grupo de 4.º de ESO, y a partir de ahí fuimos haciendo las preguntas según el orden que habíamos establecido;por su parte,Care se mostró muy abierta a la hora de responder.
Pudimos saber que, por ejemplo, escribía sus primeras historias con 8 años, que tardaalrededor de 10 meses en escribir una novela y que el café y una ducha son su mejor remedio cuando se bloquea al escribir.

Los 45 minutos que duró la conexión se nos pasaron tan rápido que no pudimos hacerle todas las preguntas, y nos quedamos con ganas de seguir charlando con ella.
Creo que estos encuentros con autores son muy interesantes porque nos acercan a la parte más humana y desconocida de los escritores.

INFORMA MARIO AZCANO

Care Santos: «Yo no escribo para educar a nadie»

El tercer trimestre de 2021 en el IES de Luces hemos leído cada curso de ESO un libro de la autora Care Santos, aunque solo voy a hablar sobre el que hemos leído nuestro curso de 3.º de ESO: Verdad. En los dos anteriores trimestres habíamos hecho pruebas escritas sobre los libros que leíamos, pero este trimestre cambiamos la mecánica, haciendo una videollamada con la mismísima Care Santos. Empezamos, una vez leído el libro, a hacer una tarea que tenía que contener cuatro preguntas, dos de ellas debíanser sobre su oficio (la literatura) y las otras dos serían sobre el libro Verdad, estas preguntas se las haríamos a la autora el día del encuentro. Alhaber escritotodos nuestras preguntas, nuestro profesor escogería las más interesantes de cada uno de nosotros, para que todos tuviéramos nuestra pregunta. Además, también se escogieron dos moderadores, que serían los que presentaríana nuestro grupo a la autora y también darían paso a cada alumno que fuese a formular una pregunta, también se hicieron prácticas en clase.
Nuestra presentadora, Lucía G., dirigiéndose
a Care santos mediante la aplicación Teams.

De aquí damos un salto hasta el lunes 25 de mayo, el Día D, en el que sería el encuentro con Care Santos. Éste fue desde las 09:50 a 10:35, por lo que al ser un tiempo muy reducido no dio tiempo de formular las todas las preguntas, aunque sí que pudo responder a algunas, por ejemplo:
¿Has tenido dificultades en ocasiones por tu trabajo? ¿Ha habido personas que te hayan desmotivado y/u obstaculizado?
A esta pregunta de mi compañera de 3º de E.S.O. Lucía González, responde que siempre hay gente que te obstaculiza y te arrastran hacia abajo, así como gente que te empuja hacia arriba. También menciona que un escritor le hizo una crítica muy destructiva sobre su primer libro, lo que la hizo querer dejarlo.
Otra pregunta de parte de mi compañero Rodrigo Olivar sería:
¿Mientras escribías la historia, sentiste pena por Éric por su situación?
A esta pregunta responde que sí, altener que hacerle al protagonista (Éric) lo último que ella quería que le pasase.
Otras dos preguntas formuladas por mi compañera Kenya son:
¿Realmente tuviste claro desde el principio la idea de Verdad o en algún momento improvisaste?
Ella responde que sí, aunque en un principio no tenía pensado escribir una trilogía, sino solo escribir Mentira, pero al conocer la historia de muchos chicos en la cárcel que tenían miedo de volver a sus vidas, decidió continuar con Verdad.
¿Te gustaría colaborar con algún otro escritor y hacer una obra en conjunto?
Care responde que ya lo ha hecho dos veces con amigos suyos. También dice que no lo habría hecho con autores que no fueran muy amigos suyos, ya que cada autor piensa diferente.

Una vez acabado el encuentro, a nuestra clase le pareció que estuvo muy bien para haber sido on-line, pero sí que nos parece que ha habido un tiempo muy reducido y que muchas de nuestras preguntas han quedado sin responder.
El alumnado de 3.º de ESO no ve mal hacer esto en otro curso.
INFORMA RODRIGO CANDÁS

doña agatha

Abundan por ahí listas de esas que rezan: «las 100 películas que todo cinéfilo debe conocer», «los 200 elepés que marcaron la década», «los 50 manchurrones de Tapies que hay que ver antes de morir»… Y aúnque estas iniciativas no cuentan con nuestro beneplácito, hemos de confesar que las novelas policiacas de doña Agatha Christie forman parte de esas experiencias que, como lectores, no deberíamos dejar de escapar, ahora que todavía podemos presumir de que no lo hemos leído todo (en la biblioteca te puedes dar un buen atracón). Su estructura es casi siempre la misma: tras el crimen, los protagonistas se dan cita alrededor de un buen fuego que les mantiene calentitos, mientras la narradora aviva las ascuas de la sospecha que se cierne sobre ellos: por lo general, el que más y el que menos tiene motivos para cometer el asesinato. Con recursos narrativos facilones, que dirían algunos, pero enormemente efectivos, la autora nos lleva y nos trae a su antojo por engañosos derroteros hasta que decide dar el golpe de gracia, a veces tan extravagante que nos hace creer en la demoledora inteligencia de sus peculiares detectives. Los escritores de la moderna novela negra no pueden negar la enorme deuda que tienen con esta amable señora de formación victoriana, con pinta de abuelona, pionera en tantas cosas que asombraría a la mismísima ministra de igualdad.

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