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«Quería neña, queríu neñu:
Que les tos mañanes güelan
a torta acabante enfornar.

Que los tos pies namá tean desnudos
pa triar la campera o’l sable nel branu.
Que la escuela que te reciba sía alcontradiza,
con llaboratorios, biblioteques,
salones y grandes patios.


Que los tos maestros te lleven a conocer otros mundos.
Qu’el únicu trabayu qu’ocupe los tos díes sía’l d’aprender.
Que la to panza tea llena y el to corazón contentu.
Que naide te regale felicidá instantánea,
esa que se viende nel mercáu.

Que la tele nun t’atrape, que nun te queme los suaños.
Que nun haya tablet, nin compu, nin play
que reemplace la felicidá de xugar en serio.

Que la dictadura de la moda nun te raspie la piel.
Que les lluces que s’enciendan nel to cielu
nun sían bombes nin misiles.
Que les úniques lastimadures que manquen el to cuerpu
sían los raspones por aprender a andar en bici.

Qu’el únicu ruiu que s’interponga nos tos suaños
sía’l de los truenos.

Que mires les nubes dende la ventana del to cuartu.
Que tengas una lluz prendida
por que nun t’asusten los rayos.

Que nun haya nueches xelaes.
Y si hai, que t’abrigue un pulóver, una bufanda.

Que siempres haya cerquina dalgún mayor
que t’arime les palabres.

Que la música acompáñete
cuando teas murnia, y cuando teas feliz
.
Que te cunten los más bellos cuentos.

Qu’en la to vida nun apaezan los ogros nin les pantasmes.
Que nengún s’atreva, nin intente,
nin siquier piense en tomate de rehén.

Que nada nin naide oblíguete a ser princesa, nin príncipe,
nin esclavu, nin esclava, nin mártir, nin soldadito de naide.

Que les úniques penes que te traviesen
sían les del amor, les de la vida, les de crecer.»

Betty Jouve

 

«Querida niña, querido niño:
Que tus mañanas huelan a torta recién horneada.
Que tus pies sólo estén desnudos para pisar el pasto o la arena en el verano.
Que la escuela que te reciba sea confortable, con laboratorios, bibliotecas, salones y grandes patios.
Que tus maestros te lleven a conocer otros mundos.
Que el único trabajo que ocupe tus días sea el de aprender.
Que tu pancita esté llena y tu corazón contento.
Que nadie te regale felicidad instantánea, esa que se vende en el mercado.
Que la tele no te atrape, que no te queme los sueños.
Que no haya tablet, ni compu, ni play que reemplace la felicidad de jugar en serio.
Que la dictadura de la moda no te roce la piel.
Que las luces que se enciendan en tu cielo no sean bombas ni misiles.
Que las únicas lastimaduras que hieran tu cuerpo sean los raspones por aprender a andar en bici.
Que el único ruido que se interponga en tus sueños sea el de los truenos.
Que mires las tormentas desde la ventana de tu cuarto.
Que tengas una luz prendida para que no te asusten los rayos.
Que no haya noches heladas. Y si las hay, que te abrigue un pulóver, una bufanda.
Que siempre haya cerquita algún mayor que te arrime las palabras.
Que la música te acompañe cuando estés triste, y cuando estés feliz.
Que te cuenten los más bellos cuentos.
Que en tu vida no aparezcan los ogros ni los fantasmas.
Que ninguno se atreva, ni intente, ni siquiera piense en tomarte de rehén.
Que nada ni nadie te obligue a ser princesa, ni príncipe, ni esclavo, ni esclava, ni mártir, ni soldadito de nadie.
Que las únicas penas que te atraviesen sean las del amor, las de la vida, las de crecer.»
Betty Jouve

Autor:

Maestra de Llingua Asturiana Colexu Carmen Ruiz-Tilve - Uviéu