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Día Internacional de la Danza

Güei celebramos el Día Internacional de la Danza, una xornada para recordar que l’arte de la danza trespasa barreres culturales, polítiques y étniques. Un día para celebrar la danza y la so diversidá.

Foi propuestu en 1982 pol Conseyu Internacional de la Danza(CID), Institutu Internacional del Teatru (ITI, poles sos sigles n’inglés).

Ye una celebración para resaltar la significancia universal de la danza, el so papel como llinguaxe artísticu que tesciende fronteres y la so capacidá para xunir a les persones so ideales de paz y amistá al traviés del arte de la danza. La proclamación oficial realizar col respaldu de la UNESCO para resaltar la importancia de la danza na educación y la cultura mundial, promoviendo la so inclusión nos sistemes educativos xuntu con otres formes d’arte.

Al traviés de movimientos corporales, los seres humanos s’espresaron y comunicaron dende tiempos ancestrales. La danza ye, entós, una forma d’espresión y d’interacción social acompañada de ritmos acústicos, con fines d’entretenimientu, artísticos, culturales y relixosos.

Ye igualmente conocida como’l llinguaxe del cuerpu”, siendo una espresión d’emociones que comuniquen sentimientos al traviés de los movimientos.

Na actualidá destáquense diversos estilos y xéneros, que van de lo tradicional y académicu a lo cotidiano, d’alcuerdu a les distintes cultures.

Mentamos dalgunos d’ellos:

  • Danza popular o folklórica: espresen los valores y tradiciones culturales d’una localidá, tales como’l flamencu, la danza árabe, el tangu y los bailles de salón.
  • Danza clásica: correspuenden a la execución de movimientos harmónicos y coordinaos, provenientes del períodu clásicu de l’antigüedá medieval: dancia ballet.
  • Danza moderna: los sos movimientos y vestimienta reflexen una identidá social: popping, funky, break dancie, jumpstyle, hip hop.

Tou estilu y xéneru de danza tien de cuntar colos siguientes elementos:

  • Espaciu: selección d’un espaciu físicu fayadizu para la execución d’entrenamientos y presentaciones.
  • Coreografía: basada na coordinación de movimientos corporales para formar un baille, so la dirección d’un coreógrafu.
  • Entrenamientu: por aciu l’estudiu y la opráctica continua para llograr una óptima execución de la coreografía.
  • Vestimienta: ropa y accesorios fayadizos al estilu y xéneru de la danza.

La Unesco escoyó’l 29 d’abril como fecha d’esta celebración, en conmemoración al natalicio de Jean-Georges Noverre, un destacáu baillarín francés. Frases /Con ello preténdese fomentar la participación y l’atención de la opinión pública sobro la importancia del arte y la cultura de la danza. Búscase masificar los eventos a nivel mundial, superando barreres polítiques, xeográfiques y culturales.

Jean-Georges Noverre: un gran baillarín Foi un baillarín y escritor francés, nacíu’l 29 d’abril de 1727. Noverre dexó un notable mandáu de numberoses coreografíes y publicaciones, rellacionaes cola práctica y teoría del ballet. D’ellí que sía consideráu’l ceador del ballet modernu.


Mensaje del Día Internacional de la Danza

Por Crystal Pite

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Los seres humanos se mueven —nuestros brazos se extienden, nuestras rodillas se flexionan, nuestras cabezas asienten, el pecho se repliega, la espalda se arquea; saltamos, encogemos los hombros, apretamos los puños, nos levantamos unos a otros y también nos apartamos. Todo esto es lenguaje, tanto como acción. Es lo que el cuerpo tiene que decir sobre la necesidad, la derrota, el coraje, la desesperación, el deseo, la alegría, la ambivalencia, la frustración, el amor. Estas imágenes irrumpen en la mente cargadas de sentido porque las hemos sentido con una pureza radical en el cuerpo —hemos sido conmovidos.

Somos bailarines, todos nosotros. La vida nos mueve; la vida nos danza. Tan efímera como el aliento, tan concreta como el hueso, la danza está hecha de nosotros. Esculpimos el espacio. Escribimos con el cuerpo en un lenguaje sin palabras que, sin embargo, comprendemos profundamente. Al danzar, habitamos con gracia el espacio interior y el que nos rodea.

Como la vida, la danza se crea y se destruye a cada instante. Como el amor, está más allá de la razón.

Me gusta pensar el cuerpo como un lugar; un territorio donde el ser se sostiene y toma forma. Cuando bailamos, estamos profundamente implicados en ese estar.

Escribo esto a comienzos de 2026, en un tiempo en el que la opresión, la convulsión y el sufrimiento parecen no tener fin en nuestro mundo. Cada día, al contemplar el horror de lo que los seres humanos somos capaces de hacernos unos a otros, y la maquinaria de poder que financia y alimenta una violencia indecible contra las personas y el planeta, la danza puede parecer una respuesta fácil, incluso inútil. Cuesta imaginar qué puede hacer un artista de la danza en un mundo que necesita con urgencia una transformación radical y sanación.

Y, sin embargo el arte, como la esperanza, es una forma de amor. Generativo incluso en la desolación, el arte disuelve la mente que se endurece y actúa como un bálsamo que la repara. Es un espacio donde sostenernos mientras nos enfrentamos a las preguntas —juntos— de un modo distinto al de las noticias, distinto al del documental o la educación, distinto al de la opinión y las redes sociales, distinto al del activismo y la protesta, aunque no incompatible con ellos.

A través de la creatividad, vamos acumulando resistencia y esperanza mediante pequeños actos de valentía, curiosidad, cuidado y colaboración. En la danza, y en el acto de crearla, encontramos la prueba de que la humanidad es algo más que su último fracaso colectivo.

Pero la danza no necesita justificación ni explicación. Está hecha de nosotros y, sin embargo, no nos debe nada. Solo necesita un cuerpo dispuesto a habitarla. Desde ese lugar, puede traducir lo inefable, actuando como mediadora entre nosotros y lo desconocido.

Nos conmueven esas huellas fugaces de belleza en el instante presente. Y al encarnar tanto la danza como su desaparición, recordamos nuestra propia impermanencia. Al mismo tiempo, si estamos atentos, la danza puede ofrecernos, de vez en cuando, un destello del alma.

 

Autor:

Maestra de Llingua Asturiana Colexu Carmen Ruiz-Tilve - Uviéu