🦴 Naz n’una misión de Queña l’home que reescribió l’orixe humanu. Louis Seymour Bazett Leakey nació’l 7 d’agostu de 1903 en Kabete, barganal de Nairobi, fíu de misioneros anglicanos.
Criáu ente la comunidá kikuyu, aprendió el so idioma primero qu’el mesmu inglés formal de los sos padres. Estudió en Cambridge y tornó a África pa escavar nel gargüelu d’Olduvai, en Tanzania, onde en 1959 la so esposa Mary afayó’l craniu de Zinjanthropus boisei, de 1,75 millones d’años. Noticia /
L’afayu movió la exa xeográfica de la investigación sobro l’orixe humanu escontra África Oriental. El so fíu Richard siguiría la tradición familiar de paleoantropólogos.
Louis Seymour Bazett Leakey (Nairobi, 7 d’agostu de 1903 ‑ Londres, 1 d’ochobre de 1972) foi un arqueólogu, antropólogu, paleoantropólogo y escritor británicu.
El Paranthropus boisei fue un tipo de homínido que ya no existe. Vivió en el este de África hace mucho tiempo. Se adaptó a un ambiente seco y comía plantas muy duras.
Para esto, desarrolló una mandíbula y dientes muy fuertes. Estos le ayudaban a masticar semillas y raíces. Los fósiles de esta especie se han encontrado en rocas del Pleistoceno inferior.
Esto significa que vivieron entre 2.3 y 1.3 millones de años atrás.
Paranthropus: La Especie que Desapareció sin Dejar Rastro
¿Cómo era el cerebro y la cara del Paranthropus boisei?
Su cerebro era pequeño, con un volumen de unos 515 centímetros cúbicos. Tenía una cara muy ancha y redonda. Sus dientes delanteros (incisivos) eran muy pequeños. Pero sus molares, los dientes de atrás, eran enormes. También tenía una cresta ósea en la parte superior de la cabeza. Esta cresta servía para que se unieran unos músculos masticadores muy grandes.
¿Cómo era su cuerpo?
El agujero en la base del cráneo (foramen magnum) estaba más adelantado. Esto es similar a como lo tienen los humanos modernos. En cuanto a su peso y estatura, era parecido a otros Australopithecus. Los machos pesaban entre 49 y 61.7 kilogramos. Las hembras pesaban alrededor de 34 kilogramos. Esto muestra una clara diferencia de tamaño entre machos y hembras. Su altura mínima se calcula en 1.56 metros.
¿Qué nos dicen sus huesos sobre su fuerza?
Los restos de sus huesos, como los encontrados en Olduvai (OH 80), muestran que eran muy robustos. Tenían brazos largos y fuertes. Los huesos de su antebrazo (radio y ulna) eran muy gruesos.
¿Por qué su dieta era tan especial?
El Paranthropus boisei vivió en un ambiente más seco que sus antepasados. Para sobrevivir a los cambios del clima, se especializó en su forma de comer. Sus mandíbulas poderosas le permitían comer raíces y tallos gruesos. Esto le ayudó a vivir en un ambiente más seco. Sin embargo, el resto de su cuerpo no cambió mucho.
¿Qué pruebas hay de su dieta?
En 1997, se encontró un cráneo completo con mandíbula en Konso, Etiopía. En el mismo lugar, se hallaron muchos huesos de animales que comen plantas de tipo C4. Estas plantas son arbustos que crecen en climas secos. Esto nos dice que los Paranthropus boisei vivían en la sabana.
Hábitat y Convivencia
¿Dónde vivía el Paranthropus boisei?
El Paranthropus boisei habitaba en las llanuras del este de África. Debido a los cambios climáticos, los bosques habían desaparecido. En su lugar, había sabanas y grandes llanuras. También vivían cerca de valles de ríos, donde se concentraba mucha vida.
¿Con quiénes compartía su hogar?
El Paranthropus boisei, que se parecía un poco a los gorilas, compartió su hábitat con otros tres tipos de homínidos. Estos eran el Homo habilis, el Homo rudolfensis y el Homo erectus. A diferencia de ellos, el P. boisei comía principalmente plantas. Los otros homínidos eran más flexibles con su comida. Comían carne y otros alimentos que les ayudaron a desarrollar más su inteligencia. Esto también impulsó el uso de herramientas. Sin embargo, el P. boisei también comía insectos como termitas y hormigas.
¿Qué peligros enfrentaba?
El Paranthropus boisei no era el animal más fuerte de su entorno. Por eso, era vulnerable a los ataques de depredadores. Un cocodrilo llamado Crocodylus anthropophagus era un peligro. Este cocodrilo atacaba a los homínidos cuando se acercaban a beber agua. Otros depredadores, como los felinos con dientes de sable, los cazaban escondidos. Como no eran muy rápidos, a menudo se convertían en sus presas.
