Comprimíu nes 1.400 persones qu’asistieron a una ceremonia qu’abrió la cantante Marisa Valle Roso, el Principáu ufiertó los sos múltiplesc cares representaes en cinco Medayes d’Asturies, que recueyen el Real Uviéu en cumpliendo’l so centenariu de vida; l’Asociación Emburria de Cangues d’Onís, apurrida na llucha pola inclusión de les persones con discapacidá; el tenor Joaquín Pixán, bandera del cantar asturianu; el periodista Isidoro Nicieza, que foi director y director xeneral de LNE, diariu nel que desenvolvió cuatro décades de granible trayectoria profesional; y el maestru y músico Nacho Fonseca, fundador del grupu Xentiquina qu’incorporó l’asturianu nes aules y averar a les nueves xeneraciones.
«Tenemos la obligación de tresmitir la llingua»
El maestru, «arguyosu», recuerda a Xentiquina, el coru infantil que fundó para llevar l’asturianu a la escuela. Fonseca reivindicó la responsabilidá de caltener y tresmitir una llingua que considera parte esencial del heriedu asturianu magar nun tener la categoría d’oficial, daqué que reclama. «Somos herederos d’una cultura y de un bagaxe bien ampliu», señaló, antes de numberar el paisaxe, el prerrománicu, l’arte rupestre y la música tradicional. «Somos herederos tamién d’una llingua milenaria que ye una suerte tenela. Tenemos obligación de nun dexala morrer, de tresmitila y de curiar por ella», defendió’l maestru, «arguyosu y estimosu» por un premiu «tan importante.
A estos galardonados se sumaron seis nuevos Hijos e Hijas Predilectos: el empresario y coleccionista de arte Juan Antonio Pérez Simón, llanisco que ha desarrollado su exitosa actividad en México; el histórico dirigente del Partido Popular Isidro Fernández Rozada; la cantante Mari Luz Cristóbal Caunedo, referente en la canción asturiana, y el ex alcalde Grado José Sierra Fernández, de Izquierda Unida, con larga trayectoria política e implicado ahora en la recuperación de la memoria democrática.
Ha sido una ceremonia de acogida, con seis nuevos Hijos e Hijas Adoptivos, quienes sin haber nacido en el Principado han demostrado que la asturianía se consigue habiendo trabajado por Asturias: la exalcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso; el piragüista y seis veces medallista Saúl Craviotto; la periodista y escritora Maruja Torres; la profesora de Historia del Arte Yayoi Kawamura; el director de la Fundación Vinjoy, Adolfo Rivas, y la catedrática de Álgebra de la Universidad de Oviedo, Consuelo Martínez.
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Precisamente el presidente del Principado, Adrián Barbón, ha emplazado a celebrar el Día de Asturias “sin etiqueta ni protocolos” en un acto que ha calificado de “invitación abierta” a sentirse parte de Asturias, reivindicando “el orgullo de pertenencia”.
Barbón dedicó la mayor parte de su discurso, en el que utilizó ampliamente el asturiano y el eo-naviego, a reconocer la trayectoria de los premiados. Pero tampoco faltaron los mensajes políticos, máxime recordando los 45 años de aprobación del Estatuto de Autonomía, que él vio nacer siendo un niño.
Así, hizo una encendida llamada a profundizar en el autogobierno, señalando que a Asturias, el Estado Autonómico “pintó-y perbién”. Destacó la protección de costa, el cuidado de la marca de “paraíso natural”, el crecimiento del turismo y la mejora del Estado de bienestar, para convertir el Principado en una “fortaleza social”.
Esa construcción asturiana, ha recalcado ante los expresidentes Pedro de Silva, Juan Luis Rodríguez-Vigil y Javier Fernández, así como la viuda del expresidente Vicente Álvarez Areces, requiere de dos tareas fundamentales: no dar por concluido el estado de bienestar “porque siempre van a surgir nuevas necesidades”, y ejercer una defensa de la lengua propia. Al respecto, reclamó “el consenso social necesario para aumentar la protección del asturiano y el eo-naviego hasta lograr la oficialidad”.
Proclamó una Asturias que “emburrie con unidad” y que persiga “la tolerancia, la solidaridad y la libertad”, frente a discursos que son “postigos de miedo y exclusión”.
Ha querido el presidente hacer una defensa de un acto institucional “que no admite rumbos ideológicos, pasaportes ni proclamas de fe, sino solo unidad en el sentimiento de asturianía”. De hecho, recalcó que entre los premiados había políticos del PSOE (Paz Fernández Felgueroso), del PP (Isidro Fernández Rozada) y la izquierda comunista (José Sierra).
Precisamente en una jornada en la que se ha sometido a revisión el proceso de incorporación de los descendientes de emigrantes al censo electoral, Barbón ha señalado que no se puede consentir “que se prive” a la diáspora” del derecho a opinar sobre el porvenir de su patria”.
En su recorrido sobre la trayectoria de los premiados, Barbón destacó en el caso del periodista Isidoro Nicieza que en Asturias se ejerce un “periodismo con altos estándares de calidad”, y agradeció públicamente la presencia del presidente del grupo Prensa Ibérica, Javier Moll, y su esposa y vicepresidenta, Arantza Sarasola.
Con una llamada a “acometer nuevas etapas”, Barbón pidió continuar “ejerciendo y ampliando el autogobierno para hacer realidad la mejor Asturias”.
Paz Fernández Felgueroso: “He sido afortunada al trabajar en instituciones que toman decisiones para la gente”
Paz Fernández Felgueroso, recordó su paso por el Gobierno de Pedro de Silva y, especialmente, los doce años al frente de la Alcaldía de Gijón. Primera mujer en ejercer la abogacía en la ciudad, vinculó el reconocimiento a una trayectoria de servicio público y agradeció tanto las oportunidades recibidas como el afecto que sigue encontrando entre los gijoneses. “He sido muy afortunada porque he podido trabajar en las instituciones donde se toman decisiones que afectan a la gente”, señaló.
Saúl Craviotto: “Encontré en Asturias un hogar”
Para Saúl Craviotto, la relación con Asturias comenzó a los 15 años por el deporte y terminó convirtiéndose en algo mucho mayor. El máximo medallista olímpico español llegó buscando un lugar donde forjar su carrera y encontró, según explicó, “un hogar”. Más de media vida después, identificó además su propia trayectoria, construida sobre “el esfuerzo, la constancia y la superación”, con los valores que atribuye a los asturianos: “Gente humilde, buena gente, gente trabajadora”.
Maruja Torres: “Ya sois mis hermanos, hermanos adoptivos”
Maruja Torres llevó esa misma idea al terreno de los afectos. La escritora y periodista recibió la distinción de Hija Adoptiva como una sorpresa que pronto dejó paso a la alegría. “Ahora ya casi os llamo hermanos a todos, hermanos adoptivos”, bromeó. Después de una vida marcada por los viajes y el periodismo, describió el regreso a Asturias como ponerse “una bonita bata” que abriga cuando hace frío: el paisaje, la cercanía de la gente y la posibilidad de transitar en pocas horas entre el mar y la montaña forman parte de esa tierra a la que vuelve para escribir y seguir mirando el mundo.
Yayoi Kawamura: “He despertado el interés de los asturianos hacia la cultura de Japón”
También desde muy lejos llegó Yayoi Kawamura, profesora e investigadora de la Universidad de Oviedo. Su trabajo como historiadora del arte se centró, entre otros campos, en la platería barroca asturiana y en la arquitectura y el urbanismo del Oviedo del siglo XVII. Pero su aportación recorrió también el camino inverso: acercar Japón a Asturias mediante seminarios, jornadas, exposiciones y publicaciones. “Siento que Japón y su cultura son muy, muy queridos en la sociedad asturiana”, afirmó.
Adolfo Rivas: “Hace muchos años que ya considero a Asturias mi madre”
La trayectoria de Adolfo Rivas, director de la Fundación Vinjoy desde 1997, puso el foco en las personas en situación de vulnerabilidad y en una idea aprendida durante años de trabajo: “La vida de nadie nunca está cerrada”. Rivas convirtió además la metáfora familiar del reconocimiento en una petición. “A mí no hace falta que Asturias me diga que soy hijo, porque hace muchos años que la considero madre. Pero sí que los asturianos me llamen hermano”, aseguró antes de reclamar una mano para quienes cargan en su “mochila” con miedo, dolor o desesperanza.
Consuelo Martínez: “Las matemáticas aúnan arte y ciencia”
La matemática Consuelo Martínez cerró ese recorrido por los Hijos Adoptivos desde el conocimiento y la vocación docente. Catedrática de Álgebra de la Universidad de Oviedo, describió las matemáticas como “arte y ciencia, belleza y rigor” y defendió la constancia como una cualidad que se entrena. También dejó un mensaje para las nuevas generaciones: elegir la profesión atendiendo a las propias capacidades, pero sin renunciar a perseguir los sueños.
Los Hijos Predilectos pusieron después voz a otra relación con Asturias: la de quienes nacieron en ella y prolongaron ese vínculo a través de la política, la cultura, el patrimonio o las causas sociales.
Juan Antonio Pérez Simón: «Asturias es donde nací, la casa que tanto añoré»
Juan Antonio Pérez Simón, cuya vida profesional transcurrió en gran medida en México, regresó en su relato a la experiencia de la emigración y a los lazos que mantuvo con su lugar de origen. “Lo primero que hice fue mandar algunos de mis ahorros a Asturias, a mi casa”, señaló para calificar a Asturias como “la casa que tanto añoré”.
Isidro Fernández Rozada: “El adversario político nunca es un enemigo; hay que tender puentes”
Isidro Fernández Rozada repasó, por su parte, una larga trayectoria política que le llevó desde la fundación de Alianza Popular en Asturias hasta responsabilidades como diputado regional, senador y diputado en las Cortes Generales. Entre sus agradecimientos citó a Manuel Fraga, al Padre Ángel, al empresario Francisco Rodríguez y a su familia, y reivindicó una forma de entender la política en la que el adversario “nunca es un enemigo”, sino alguien con quien intentar llegar a acuerdos “tendiendo puentes y nunca creando muros”.
Mari Luz Cristóbal Caunedo: “Cantaría sobre la cultura, la riqueza lingüística, los ríos y los paisajes de Asturias”
La música tradicional encontró su representación en Mari Luz Cristóbal Caunedo. La intérprete explicó la capacidad de la asturianada para conectar generaciones, poniendo en ella “mucho sentimiento y mucha alma: a los mayores les devuelve recuerdos y a los jóvenes les permite comprender de dónde vienen”. Si tuviera que condensar Asturias en una canción, dijo, incluiría su cultura, su riqueza lingüística, sus ríos y sus paisajes.
José Sierra: “Habrá quienes recojan el testigo de la lucha”
José Sierra Fernández, alcalde de Grado durante 23 años, centró su intervención en la memoria democrática y republicana y en su compromiso con las causas sociales. Recibió la distinción, explicó, con “sorpresa e incredulidad”, pero también con la voluntad de compartirla con quienes le acompañaron en esas luchas, incluidos los que ya no están. “Hay quienes continúan y continuarán recogiendo el testigo de la lucha por la libertad, la igualdad y la solidaridad. Esto es lo que importa porque esto es lo que permanece”, sostuvo con un mensaje a quienes “no reconocen el régimen totalitario que fue el franquismo”.
Martín Peláez: “Esta medalla es para la afición”
Las Medallas de Asturias ampliaron todavía más ese retrato colectivo. El Real Oviedo apareció ligado a un siglo de recuerdos compartidos y a una pasión transmitida entre generaciones. En nombre del club, Martín Peláez, presidente del club, puso el reconocimiento en manos de quienes sostuvieron a la entidad durante sus momentos más difíciles. “Esta medalla es para ellos, para todos los que han sufrido con el Oviedo”, afirmó en referencia a la afición, a la que atribuyó que el club haya llegado vivo y compitiendo hasta su centenario.
María Hórreo: “Es el reconocimiento acercando recursos y apoyos para las personas con discapacidad”
La Asociación Emburria llevó a la gala la realidad de las personas con discapacidad y de sus familias en la zona rural. Tras 24 años de trabajo, María Hórreo, directora, resumió su principal aprendizaje en la necesidad de que familias, voluntarios, profesionales, entidades, administraciones y comunidad avancen en la misma dirección. La medalla, destacó, pertenece también a todos los que han “emburriado” durante estos años para acercar recursos, apoyos y oportunidades para que las personas con discapacidad puedan desarrollar una vida en el medio rural
Joaquín Pixán: “Hay que trasladar brasas a las generaciones posteriores, no cenizas”
Joaquín Pixán volvió a llevar la ceremonia hacia la música asturiana. El tenor habló de una obra en la que conviven “la Asturias de siempre” y “la Asturias de hoy”, entre el mar bravo y las montañas. Para explicar la transmisión cultural dejó una imagen: no trasladar “cenizas” de una generación a otra, sino “brasas” capaces de seguir encendiendo emociones en quienes escuchan hoy las canciones que antes escucharon sus abuelos.
Isidoro Nicieza: “Los dueños de la información son los ciudadanos”
El periodismo tuvo también su espacio a través de Isidoro Nicieza, tras más de cuatro décadas de profesión y una trayectoria vinculada en buena medida al grupo Prensa Ibérica, como director de LA NUEVA ESPAÑA y de Faro de Vigo. Nicieza compartió la distinción con compañeros, maestros, editores y familia. Resaltó el papel de Javier Moll y Arantza Sarasola, y de sus hijos Aitor y Ainhoa, responsables de Prensa Ibérica, de quienes resaltó su labor como editores. Y defendió el papel del oficio ante la proliferación de contenidos falsos. “El periodismo jamás puede perder de vista que los dueños de la información son los ciudadanos”, afirmó. “El periodismo es más valioso que nunca”, dijo ante la avalancha de noticias falsas. La tecnología, añadió, puede transformar las herramientas, pero no esa esencia: “La tecnología no es un problema. La tecnología es un reto. El reto de aprender a utilizarla”.
Nacho Fonseca: “Es una suerte tener una llingua milenaria”
Y, finalmente, Nacho Fonseca condujo el recorrido hasta la escuela y la llingua. Maestro y especialista en Filología, recordó cómo recurrió a las canciones infantiles cuando apenas existían materiales didácticos para enseñar asturiano y convirtió la música, a través del grupo Xentiquina, en una herramienta para transmitirlo a distintas generaciones de alumnos. Su intervención terminó ampliando esa herencia mucho más allá de las palabras: el paisaje, los ríos, las playas, los bosques, Muniellos, el Prerrománico, el arte rupestre y la música tradicional forman, dijo, parte de un patrimonio recibido que obliga también a pensar en quienes vienen detrás. “Somos herederos también de una llingua milenaria que es una suerte tenela”, resumió. Y añadió: “Tenemos obligación de no dejarla morrer, de transmitirla y de cuidar por ella”.
La entrega de las Medallas de Asturias cerró el círculo iniciado con quienes llegaron un día a Asturias y acabaron llamándola hogar. Entre los que vinieron, los que nacieron y los que dedicaron su trayectoria a alguno de sus muchos ámbitos, la jornada quiso así responder a la pregunta que abrió el acto: ¿qué tendrá Asturias? La respuesta está clara: su gente.



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